En el umbral del nuevo curso escolar, el barrio madrileño de San Blas se enfrenta a una verdad que ninguna comunidad debería tener que negociar: la presencia de heroína y parches de fentanilo en el Parque Paraíso, a pasos de dos escuelas donde los niños llegan cada mañana. Lo que regresa no es solo una sustancia, sino un ciclo conocido de abandono y urgencia que pone en evidencia cuánto queda por resolver entre la promesa de un espacio seguro para la infancia y la realidad de las calles que la rodean.
Niños madrileños regresan a clase rodeados de drogadictos y jeringuillas en San Blas
Niños expuestos a ambientes de consumo de drogas en el acceso a sus escuelas, afectando su seguridad y bienestar durante el regreso a clases.