En un momento en que la humanidad busca respuestas urgentes a la crisis energética y ambiental, un niño de primaria en Estados Unidos recordó al mundo que la curiosidad no tiene edad mínima. Prakhar Purohit transformó aguas residuales en electricidad mediante procesos químicos naturales, ganando un reconocido premio científico juvenil. Su logro no es solo un experimento escolar: es un recordatorio de que las soluciones más inesperadas pueden nacer donde menos se anticipan.