En las calles de Ceuta, una niña española fue confundida con una migrante por otros manifestantes, quienes la insultaron con epítetos xenófobos y le exigieron que demostrara su ciudadanía. El incidente no es solo una anécdota de confusión: es el espejo de una ciudad fronteriza donde la pertenencia se ha vuelto un juicio visual, rápido y sin apelación. Lo que le ocurrió a esta menor revela que la lógica de la exclusión, cuando se normaliza, termina por devorar también a quienes debería proteger.
Niña ceutí agredida por manifestantes que la confundieron con migrante
Una menor fue agredida verbalmente, insultada con epítetos xenófobos y se le exigió documentación de identidad, generando trauma y sensación de desprotección.