En las calles de Split, el exfutbolista Nikola Jerkan contempla el derrumbe de una generación: la selección croata, que hace apenas tres meses competía en un Mundial, acaba de sufrir la mayor derrota de su historia frente a Inglaterra. Su reflexión no es solo deportiva —es una meditación sobre el liderazgo, la identidad colectiva y lo que ocurre cuando un hombre irreemplazable deja de estar. Mientras Croacia intenta entenderse a sí misma, Jerkan encuentra en la España de De la Fuente un espejo de lo que su país fue y ya no es.
Nikola Jerkan: “Modric conseguía sacar de los jugadores croatas más de lo que podían dar”
Luka conseguía sacar de estos jugadores más de lo que podían dar
¿Por qué crees que Modrić fue tan importante para Croacia? Parece que sin él el equipo se desmorona.
No era solo su calidad como jugador. Era su compromiso absoluto. Nunca se saltaba un entrenamiento, nunca se aprovechaba de su estatus. Eso establecía un estándar que los demás seguían. Cuando Kalinic se negó a calentar, fue Modrić quien enfrentó la situación. Los jugadores veían eso y entendían que no había excepciones.
Pero espera. ¿Estamos diciendo que un equipo de 20 o 23 jugadores depende completamente de una persona? Eso parece frágil. ¿Qué pasó con los nuevos jugadores? ¿No recibieron el mismo mensaje?
Recibieron el mensaje, pero no es lo mismo. Modrić era la encarnación de ese mensaje. Cuando se va, los nuevos tienen que asumir esa responsabilidad por sí solos, sin el ejemplo constante.
¿Y cómo lo hizo España diferente? Jerkan dice que De la Fuente también habla de familia.
De la Fuente creó una unidad que antes no existía. Según Jerkan, los jugadores españoles dicen que ahora hay más cohesión que antes. Y eso se ve en el campo: sacrificio, uno por otro, sin egos sobre quién juega.
Pero España tiene una ventaja que Croacia no tiene: profundidad. Tienen tres o cuatro opciones por puesto. Croacia solo tiene a Modrić, Perišić y Kovačić de la generación anterior. No es solo liderazgo, es también números.
Tienes razón. Croacia es un país de cuatro millones de habitantes. España tiene casi 50 millones. La comparación no es del todo justa.
¿Entonces Croacia está condenada a declinar?
No necesariamente. Pero necesita encontrar nuevos líderes que establezcan los mismos estándares que Modrić. No puede depender de una sola persona.
Y eso es lo que no pasó después del 0-7. No hay un Modrić joven que diga: esto no se puede permitir. Hay frustración, pero no hay liderazgo que la canalice.
¿Qué esperas que pase hoy contra España?
Croacia necesita mostrar que puede competir sin Modrić. Si no, la preocupación en el país va a crecer mucho más.
Il Polso
- Una goleada 0-7 ante Inglaterra, apenas días después de caer 4-1 ante España, ha sumido a Croacia en una crisis de identidad futbolística sin precedentes.
- Luka Modrić, el alma del equipo durante años, expresó públicamente algo inédito en su carrera: vergüenza, una palabra que revela la magnitud del abismo entre el pasado y el presente.
- Jerkan advierte que la pérdida de Modrić no es solo táctica —era la conciencia moral del grupo, el primero en llegar, el último en ceder, el que ponía a la selección por encima del Real Madrid.
- Los nuevos talentos como Gvardiol o Stanišić no han podido heredar el peso de liderazgo que Modrić cargaba, dejando al descubierto una brecha generacional que el marcador ha hecho visible.
- España, en cambio, avanza: De la Fuente ha construido una cohesión familiar que Croacia conoció y perdió, y Lamine Yamal encarna una capacidad de resolución individual que el equipo de 2010 nunca tuvo.
En las calles de Split, el exfutbolista Nikola Jerkan contempla el derrumbe de una generación: la selección croata, que hace apenas tres meses competía en un Mundial, acaba de sufrir la mayor derrota de su historia frente a Inglaterra. Su reflexión no es solo deportiva —es una meditación sobre el liderazgo, la identidad colectiva y lo que ocurre cuando un hombre irreemplazable deja de estar. Mientras Croacia intenta entenderse a sí misma, Jerkan encuentra en la España de De la Fuente un espejo de lo que su país fue y ya no es.
Nikola Jerkan recorre Split con la pesadumbre de quien ha visto caer algo que ayudó a construir. A sus 62 años, el exdefensa croata formó parte del cuerpo técnico de la selección entre 2017 y 2022, los años en que Croacia llegó a una final mundialista y se ganó la admiración del mundo. Hoy, mientras su país se prepara para recibir a España, intenta explicar lo inexplicable: cómo ese mismo equipo acaba de perder 0-7 ante Inglaterra, su peor derrota histórica.
La caída no fue solo numérica. Fue una actuación sin energía, irreconocible. Modrić —capitán, símbolo, alma del equipo— usó una palabra que nunca antes había pronunciado sobre su selección: vergüenza. Para Jerkan, esa frase condensa todo. De aquella generación gloriosa solo quedan tres jugadores. Y ninguno de los nuevos ha podido asumir el peso que Modrić llevaba sobre sus hombros.
Jerkan describe ese peso con precisión: Modrić era la mano derecha del entrenador, el primero en el campo, el que nunca llegaba tarde ni pedía días extra aunque el Real Madrid lo solicitara. Cuando en el Mundial de Rusia un jugador se negó a obedecer órdenes, fue Modrić quien lideró la decisión de enviarlo a casa. Su autoridad no venía del estatus, sino del ejemplo. Y ese ejemplo conseguía que Croacia —un país de cuatro millones de habitantes— compitiera por encima de sus posibilidades.
Al mirar a España, Jerkan reconoce algo familiar. De la Fuente también habla de familia, y eso se nota en el campo. La selección española de hoy tiene más registros que la de 2010, más versatilidad, más opciones. Pero lo que más le sorprende es Lamine Yamal: un jugador capaz de resolver partidos él solo, de hacer lo inesperado cuando más se necesita. España ha encontrado la capacidad de renovarse sin perder su esencia. Croacia, por ahora, busca cómo recuperarla.
Nikola Jerkan camina por las calles de Split, su ciudad natal, saludando a conocidos en cada esquina. A los 62 años, comparte la angustia que recorre Croacia tras el sábado pasado, cuando su selección fue goleada 0-7 por Inglaterra. Para Jerkan, el golpe duele con particular intensidad. Fue miembro del cuerpo técnico croata entre 2017 y 2022, los años de mayor gloria del fútbol nacional, cuando el equipo llegó a la final del Mundial. Ahora, mientras Croacia se prepara para recibir a España en Split, la nación intenta procesar lo que su seleccionador, Slaven Bilic —quien fue compañero de defensa de Jerkan—, ha llamado la mayor derrota en la historia del fútbol croata.
La debacle del 0-7 llegó apenas días después de otra caída, un 4-1 contra España, que ya había dejado a los aficionados conmocionados. Pero esta última derrota fue diferente. No fue solo el marcador. Fue la actuación, sin chispa, sin energía, irreconocible comparada con el equipo que compitió en el Mundial hace tres meses. Luka Modrić, el capitán y figura histórica de la selección, expresó algo que nunca antes había sentido en su carrera: vergüenza. Esa frase lo dice todo sobre el abismo entre lo que Croacia fue y lo que ahora es.
La explicación de Jerkan es clara y sin adornos. La selección que ganó admiración mundial no existe ya. Solo quedan tres jugadores de aquella final mundialista: Modrić, Iván Perišić y Mateo Kovačić. Los aficionados esperaban que nuevos talentos como Joško Gvardiol y Sergej Stanišić tomaran el relevo de la responsabilidad que Modrić llevaba sobre sus hombros. Pero Modrić no es reemplazable. Su influencia en el grupo y en el cuerpo técnico era enorme. Era la mano derecha del entrenador. Los jugadores que llegan ahora simplemente no tienen la capacidad de quienes jugaron antes, y esa brecha es evidente en el campo.
Jerkan recuerda cómo funcionaba el equipo bajo Zlatko Dalić, el anterior seleccionador que estuvo nueve años en el cargo. Era una familia en todos los sentidos: en comportamiento, en amistades, en la forma de resolver problemas. Cuando Mario Kalinic se negó a calentar antes del Mundial de Rusia 2018, pensando que podía jugar antes que Mario Mandžukić, fue Modrić quien, junto con otros capitanes, enfrentó la situación. Kalinic fue enviado a casa. Fueron decisiones conjuntas, pero el peso de Modrić fue decisivo. Un peso que se había ganado porque era siempre el primero en todo: en el campo, dando ejemplo, nunca aprovechándose de su estatus. Nunca llegaba tarde. Nunca se tomaba días extra de vacaciones aunque el Real Madrid lo pedía. Para él, la selección iba antes que el Madrid. Y esa dedicación conseguía extraer de los jugadores croatas más de lo que podían dar. No jugaban tan bien siempre, pero competían. Esa es la explicación de cómo un país de cuatro millones de habitantes puede lograr lo que Croacia logró.
Jerkan ve en la selección española actual algo similar a lo que él vivió en Croacia. Luis de la Fuente también habla de familia, y eso se nota. La selección española de hace años tenía buenos jugadores, pero le faltaba unidad. Ahora, según Jerkan, que vive en España y conoce gente dentro de la selección, hay una cohesión que antes no existía. Eso se refleja en el campo. España siempre tuvo jugadores de mucha calidad, pero nunca tuvo un grupo tan bueno como el actual.
Comparada con el equipo de 2010, la selección española de hoy tiene más registros, más formas de jugar, más opciones en cada posición. Tiene velocidad en las bandas y mucho talento en el medio. Los jugadores españoles se adaptan a varias posiciones, resultado de una escuela de categorías inferiores que ha hecho de España campeona de casi todo. Pero lo que más sorprende a Jerkan es Lamine Yamal. En cada partido se supera y sorprende. En 2010, España no tenía un jugador que pudiera resolver un partido él solo. Ahora tiene todo lo de antes más un añadido que resuelve momentos difíciles, que hace jugadas inesperadas. Yamal se supera a nivel individual partido tras partido. También le gusta Cubarsí, que juega en su posición. La selección española, bajo la dirección de De la Fuente, ha encontrado algo que Croacia está perdiendo: la capacidad de renovarse sin perder su esencia.
Citazioni salienti
Se sentía avergonzado por primera vez en su carrera— Nikola Jerkan, sobre Luka Modrić tras el 0-7
La mayor derrota de la historia del fútbol croata— Slaven Bilic, seleccionador de Croacia