En Nigeria, la refinería del hombre más rico de África abre sus puertas a quienes hasta ahora solo la conocían como consumidores: con una inversión mínima de 3,5 euros, el Grupo Dangote invita al ciudadano común a convertirse en copropietario de una infraestructura que ya abastece de combustible a Europa. Es un gesto que va más allá de las finanzas —toca la vieja pregunta sobre quién tiene derecho a participar en la riqueza que genera su propio país.