Nickelodeon envió slime al espacio para que la NASA estudiara comportamientos físicos en microgravedad

La primera persona en recibir slime en el espacio
Luca Parmitano se convirtió en un hito histórico cuando un chorro de slime atravesó una burbuja frente a él durante el experimento en órbita.
Mark

¿Por qué una cadena de televisión infantil envió slime al espacio? Parece una broma.

Mimi

No era una broma. Nickelodeon y la NASA colaboraron porque el slime es un fluido no newtoniano, y eso lo hace perfecto para estudiar cómo se comportan los líquidos sin gravedad.

Luke

Pero ¿por qué específicamente el slime de Nickelodeon? ¿Hay algo único en su fórmula, o simplemente fue una oportunidad de marketing?

Mimi

La fuente no especifica si la fórmula de Nickelodeon era única o si simplemente fue una colaboración de marketing que resultó científicamente útil. Lo que importa es que el material era 20.000 veces más viscoso que el agua, lo que lo hacía ideal para observar fenómenos de dinámica de fluidos.

Mark

¿Qué vieron exactamente que no podían ver en la Tierra?

Mimi

Observaron cómo se comportan la tensión superficial, la viscosidad y la densidad cuando la gravedad no interfiere. Rihana Mungin vio un puente de slime separarse en cinco gotas, un fenómeno que había observado bajo el microscopio pero a escala mil veces menor y durante un tiempo mil veces más corto.

Luke

Eso es fascinante, pero ¿cuáles fueron los resultados prácticos? ¿Qué cambió después de este experimento?

Mimi

La NASA sugirió que los hallazgos podrían mejorar tecnologías para manejar líquidos en el espacio y sistemas de cultivo hidropónico. Pero la fuente no detalla qué tecnologías específicas se desarrollaron después.

Mark

Entonces, ¿esto fue más un experimento de demostración que un proyecto con resultados inmediatos?

Mimi

Exactamente. Fue un proyecto de investigación fundamental diseñado para recopilar datos sobre comportamientos de fluidos que son difíciles de estudiar en la Tierra. Los resultados podrían informar futuras tecnologías, pero no eran aplicaciones inmediatas.

Luke

¿Quién financió esto? ¿Nickelodeon pagó por el lanzamiento, o fue la NASA?

Mimi

La fuente no especifica los detalles de financiamiento. Solo dice que Nickelodeon y la NASA unieron esfuerzos.

Mark

¿Y los astronautas sabían que estaban haciendo historia al recibir slime en el espacio?

Mimi

Probablemente sí, dado que fue un experimento cuidadosamente diseñado. Pero la fuente no incluye sus reacciones personales o comentarios sobre lo que significó para ellos.

  • Estudiar fluidos viscosos en microgravedad es casi imposible en la Tierra, y esa brecha científica impulsó una alianza improbable entre una cadena infantil y la agencia espacial más importante del mundo.
  • Los astronautas Koch, Morgan y Parmitano ejecutaron ocho demostraciones con slime y agua, usando paletas superhidrofóbicas, jeringas y hilo dental en condiciones donde ningún líquido se comporta como se esperaría.
  • Un puente de slime que se separó en cinco gotas distintas capturó la atención de los investigadores: el fenómeno ocurrió a una escala mil veces mayor y durante un tiempo mil veces más largo que lo observado bajo microscopio en la Tierra.
  • Los datos obtenidos apuntan a soluciones concretas para uno de los mayores retos de las misiones largas: manejar, contener y distribuir líquidos —incluyendo agua para cultivos hidropónicos— sin gravedad que los discipline.
  • Lo que comenzó como un experimento con tintes lúdicos aterrizó como evidencia científica con implicaciones directas para el futuro de la exploración espacial de larga duración.

En 2019, una sustancia icónica de la televisión infantil cruzó la frontera entre el entretenimiento y la ciencia cuando el slime de Nickelodeon viajó a la Estación Espacial Internacional. Allí, sin la tiranía de la gravedad, reveló comportamientos de los fluidos que la Tierra mantiene ocultos, recordándonos que los instrumentos más inesperados pueden abrir ventanas al conocimiento. Lo que millones de niños conocían como diversión se convirtió, en órbita, en datos que podrían definir cómo la humanidad cultiva alimento y gestiona recursos en el espacio profundo.

En 2019, el slime de Nickelodeon —esa sustancia pegajosa y verde familiar para millones de niños— llegó a la Estación Espacial Internacional no como juguete, sino como instrumento científico. La cadena televisiva y la NASA se unieron en el proyecto Slime in Space para estudiar el comportamiento de los líquidos cuando la gravedad desaparece, un fenómeno que en la Tierra resulta casi imposible de observar con claridad.

El material elegido era un fluido no newtoniano de densidad extraordinaria, unas 20.000 veces más viscoso que el agua. Los astronautas Christina Koch, Drew Morgan y Luca Parmitano realizaron al menos ocho demostraciones: hicieron girar las sustancias, crearon burbujas con jeringas, intentaron cortar el slime y observaron cómo respondía al estiramiento. Parmitano se convirtió en la primera persona en recibir slime en el espacio cuando un chorro expulsado por una jeringa atravesó una burbuja frente a él.

Detrás del aspecto lúdico había una intención científica rigurosa. El profesor Mark Weislogel y su asistente Rihana Mungin, de Portland State University, diseñaron y analizaron las pruebas. Mungin quedó especialmente intrigada por la separación de un puente de slime en cinco gotas distintas: había visto algo similar bajo el microscopio, pero a una escala mil veces menor y en un intervalo mil veces más breve. La órbita permitió observar dinámicas de fluidos que en la Tierra quedan completamente condicionadas por el peso.

Los hallazgos trascienden la curiosidad: en el espacio, cualquier sistema que trabaje con líquidos enfrenta desafíos radicales porque no puede apoyarse en la gravedad para operar. La NASA indicó que los conocimientos obtenidos podrían mejorar tecnologías para manejar y contener gotas en microgravedad, y también podrían ser clave para sistemas de cultivo hidropónico en misiones de larga duración. Lo que empezó como un experimento con slime podría terminar definiendo cómo los astronautas cultivan alimento en el espacio profundo.

En 2019, una sustancia pegajosa y verde que millones de niños conocían por la televisión llegó a la órbita terrestre. El slime de Nickelodeon subió a bordo de una nave de SpaceX rumbo a la Estación Espacial Internacional, pero no como juguete: iba como instrumento científico. La cadena de televisión y la NASA habían unido fuerzas para estudiar cómo se comportan los líquidos cuando la gravedad desaparece, un fenómeno que en la Tierra es casi imposible de observar.

El proyecto, llamado Slime in Space, aprovechaba un material que Nickelodeon había popularizado en sus programas infantiles: un fluido no newtoniano cuya viscosidad cambia según la fuerza que recibe. El slime utilizado era extraordinariamente denso, aproximadamente 20.000 veces más viscoso que el agua. Una vez en órbita, los astronautas Christina Koch, Drew Morgan y Luca Parmitano realizaron una serie de pruebas cuidadosamente diseñadas. Utilizaron paletas de ping-pong recubiertas con un material superhidrofóbico que repelía el agua, jeringas, hilo dental y sus propias manos para manipular tanto el slime como agua común, observando cómo cada sustancia se comportaba sin el peso que las ancla en la Tierra.

El experimento incluyó al menos ocho demostraciones distintas. Los astronautas hicieron girar las sustancias, intentaron cortarlas, crearon burbujas mediante jeringas y examinaron cómo respondían al estiramiento y al movimiento. Una de las imágenes más memorables fue cuando un chorro de slime expulsado por una jeringa atravesó una burbuja frente a Parmitano, convirtiéndolo en la primera persona en recibir slime en el espacio. En otra prueba, dos paletas cubiertas con la sustancia formaron un puente líquido que eventualmente se separó en cinco gotas distintas, un fenómeno que capturó la atención de los investigadores.

Detrás del aspecto lúdico había una intención científica seria. Mark Weislogel, profesor de ingeniería mecánica de Portland State University, y su asistente Rihana Mungin diseñaron y analizaron las demostraciones. El objetivo era obtener datos sobre propiedades fundamentales como la densidad, la tensión superficial y la viscosidad cuando la gravedad deja de dominar el comportamiento de un líquido. Mungin quedó particularmente intrigada por la separación del puente de slime. Había observado un fenómeno similar bajo el microscopio, pero a una escala mil veces menor y durante un intervalo mil veces más corto. Las pruebas en órbita permitieron ver dinámicas de fluidos que en la Tierra quedan completamente condicionadas por el peso de las sustancias.

El interés científico iba mucho más allá de la curiosidad sobre cómo se mueve una sustancia pegajosa. En el espacio, los sistemas diseñados para trabajar con líquidos funcionan de manera radicalmente distinta porque dependen de la gravedad para operar. Esto plantea desafíos reales para cualquier tecnología relacionada con el manejo, la contención y el desplazamiento de fluidos en condiciones de microgravedad. La NASA señaló que los conocimientos obtenidos podrían contribuir al desarrollo de tecnologías para crear, reducir y contener gotas en el espacio. También podrían resultar útiles para sistemas de cultivo hidropónico, donde el suministro de agua a las plantas es una tarea crítica durante futuras misiones espaciales de larga duración. Lo que comenzó como un experimento lúdico se convirtió en datos que podrían determinar cómo los astronautas cultivan alimento y manejan recursos en el espacio profundo.

Los conocimientos obtenidos podrían contribuir al desarrollo de tecnologías para crear, reducir y contener gotas en condiciones de baja gravedad, así como para sistemas de cultivo hidropónico en futuras misiones espaciales
— NASA
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