Nicaragua reafirma compromiso histórico con la paz y el derecho internacional ante la ONU

La paz no es un lujo sino una necesidad que los países pueden alcanzar si están dispuestos a construir puentes
Hermida explicó la posición de Nicaragua en la 81 sesión de la Asamblea General de la ONU.
Mark

¿Qué tan nuevo es realmente este mensaje que Nicaragua está llevando a la ONU? ¿O es simplemente una reafirmación de lo que ya ha dicho antes?

Mimi

Es una reafirmación, pero eso tiene peso. Hermida está diciendo que Nicaragua no cambió de posición; que la paz ha sido una constante desde sus orígenes. Lo que es nuevo es el contexto: un mundo más fragmentado, nuevos desafíos. Entonces el mensaje antiguo se presenta como respuesta a problemas nuevos.

Luke

Pero aquí hay que ser cuidadosos. Hermida dice que representantes de distintas delegaciones manifestaron interés en el planteamiento nicaragüense. ¿Cuántas delegaciones? ¿Quiénes? El artículo no lo especifica. Es una afirmación que suena bien pero que no podemos verificar con los detalles que tenemos.

Mark

Entiendo. Entonces, ¿cuál es el riesgo real que Nicaragua ve en el sistema internacional actual?

Mimi

Que los mecanismos multilaterales no estén adaptados a los desafíos nuevos. Hermida dice que las Naciones Unidas fueron creadas para evitar guerras mundiales, pero ahora hay otros problemas: desarrollo sostenible, cambios geopolíticos. Si la ONU no se reforma, no puede responder.

Luke

Eso es una posición política legítima, pero el artículo no nos dice si Nicaragua tiene propuestas específicas para esa reforma. ¿Qué cambios concretos está pidiendo? El texto habla de la necesidad de fortalecer y reformar, pero no detalla qué significa eso en la práctica.

Mark

¿Y cómo conecta Nicaragua la paz con la Agenda 2030?

Mimi

Para ellos, es directo: sin paz, no hay desarrollo sostenible. Los compromisos de la Agenda 2030 requieren estabilidad, cooperación, espacios seguros para trabajar. Si hay conflictos, esos compromisos se desmoronan.

Luke

Eso es lógico, pero también es una conexión que muchos países podrían hacer. Lo que no sabemos del artículo es si Nicaragua está haciendo algo específico, algún proyecto o iniciativa concreta, para vincular esos dos objetivos. El mensaje es claro, pero las acciones no aparecen aquí.

  • En un escenario internacional marcado por conflictos y divisiones políticas, Nicaragua lleva a la ONU un mensaje que sus diplomáticos consideran urgente: la paz no puede esperar.
  • El viceministro Jaentschke presentó ante la Asamblea General la postura de que los Estados tienen la capacidad y la obligación de encontrar caminos hacia la paz que sus pueblos exigen.
  • Delegaciones de distintos países expresaron interés en el planteamiento nicaragüense, señal de que el llamado al diálogo encuentra eco incluso en tiempos de fractura global.
  • Nicaragua advierte que sin una reforma profunda de las Naciones Unidas, la organización corre el riesgo de quedar rezagada frente a los nuevos retos que enfrenta la humanidad.
  • El país vincula su política de paz con la Agenda 2030, argumentando que sin estabilidad y cooperación, el desarrollo sostenible es simplemente inalcanzable.

En el 81 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Nicaragua reafirmó ante la comunidad internacional su vocación histórica de paz, soberanía y diálogo entre naciones. El representante permanente Jaime Hermida y el viceministro Valdrack Jaentschke presentaron una posición forjada desde 1979: que la estabilidad no es un privilegio sino una construcción colectiva, y que los mecanismos multilaterales deben evolucionar para estar a la altura de los desafíos del presente. En un mundo fragmentado, Nicaragua insiste en que el entendimiento entre pueblos es tanto una obligación moral como una condición indispensable para el desarrollo sostenible.

En la 81 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nicaragua presentó una posición que sus diplomáticos describen como enraizada en décadas de historia: la paz no es un lujo, sino una necesidad que los pueblos pueden alcanzar si están dispuestos a construir puentes. Jaime Hermida, representante permanente ante la ONU, explicó que esta convicción tomó forma particular desde 1979, cuando Nicaragua comenzó a articular una política exterior basada en la independencia y la solidaridad internacional.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Valdrack Jaentschke, fue quien presentó formalmente esta postura ante la Asamblea, subrayando que incluso en un contexto de diferencias políticas y conflictos entre Estados, los países tienen la obligación de encontrar mecanismos para alcanzar la paz que sus pueblos demandan. Hermida destacó que generaciones de nicaragüenses sacrificaron sus vidas para que las generaciones actuales pudieran vivir sin conflictos armados, y que esa historia no es un dato del pasado sino una brújula para la acción diplomática presente.

Lo que resultó significativo, según Hermida, fue la recepción del mensaje: representantes de distintas delegaciones expresaron interés en el planteamiento nicaragüense, lo que el diplomático interpretó como evidencia de que el llamado al diálogo tiene resonancia en un mundo fragmentado. Nicaragua vinculó además su apuesta por la paz con los compromisos de la Agenda 2030, argumentando que sin estabilidad y cooperación, el desarrollo sostenible es imposible.

Hermida también llamó a reformar y fortalecer las Naciones Unidas, recordando que la organización fue fundada para evitar nuevos conflictos globales, pero que el escenario internacional ha cambiado profundamente desde 1945. Para Nicaragua, los principios de solidaridad internacional y autodeterminación de los pueblos no son abstracciones: son la base desde la cual el país participa en los organismos multilaterales y defiende que la paz es una condición que debe ser constantemente preservada a través del diálogo y el respeto mutuo.

En la 81 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nicaragua llevó un mensaje que sus diplomáticos consideran enraizado en décadas de experiencia: que la paz no es un lujo sino una necesidad que los países pueden alcanzar si están dispuestos a construir puentes. Jaime Hermida, representante permanente de Nicaragua ante la ONU, explicó en una entrevista con el Canal 4 que su país llega a Nueva York con una posición que ha sido constante desde sus orígenes, aunque adquirió forma particular a partir de 1979, cuando Nicaragua comenzó a articular una política exterior basada en la independencia y la solidaridad internacional.

Hermida subrayó que la paz no es una aspiración nueva para Nicaragua. Generaciones de nicaragüenses, dijo, han sacrificado sus vidas y dedicado sus esfuerzos para que las generaciones presentes pudieran vivir sin conflictos armados. Esa historia, según el diplomático, no es meramente un dato del pasado sino una referencia que explica por qué Nicaragua insiste en llevar a los organismos multilaterales un mensaje centrado en el entendimiento entre naciones. Durante la intervención ante la Asamblea General, el viceministro de Relaciones Exteriores Valdrack Jaentschke presentó esta posición en nombre del gobierno y el pueblo nicaragüense, enfatizando que incluso en un contexto internacional marcado por diferencias políticas y conflictos entre Estados, los países tienen la capacidad y la obligación de encontrar mecanismos para alcanzar la paz que sus pueblos demandan.

Lo que resultó notable, según Hermida, fue la respuesta que recibió. Representantes de distintas delegaciones expresaron interés en el planteamiento nicaragüense, una señal que el diplomático interpretó como reconocimiento de que el mensaje de paz y diálogo tiene resonancia incluso en un mundo fragmentado. Hermida vinculó esta aspiración a un objetivo más amplio: la paz, argumentó, es una condición fundamental para que los países puedan avanzar en los compromisos de desarrollo sostenible establecidos en la Agenda 2030. Sin estabilidad, sin espacios de cooperación, el desarrollo simplemente no es posible.

El representante nicaragüense también abordó la necesidad de reformar y fortalecer las Naciones Unidas misma. La organización, recordó, fue fundada después de la devastación de las dos guerras mundiales, con el propósito explícito de evitar nuevos conflictos de alcance global. Pero el escenario internacional ha cambiado desde 1945. Los desafíos que enfrentan los pueblos ahora son distintos, y Hermida argumentó que los mecanismos multilaterales deben evolucionar para responder de manera efectiva a esos nuevos retos. Sin esa adaptación, las Naciones Unidas corre el riesgo de quedar rezagada frente a la realidad que pretende gobernar.

En el centro de la posición nicaragüense está la defensa de dos principios que Hermida identificó como centrales en la política exterior del país desde 1979: la solidaridad internacional y el derecho inalienable de los pueblos a decidir su propio destino. Hermida enfatizó la importancia de preservar los principios del derecho internacional y de fortalecer los espacios de cooperación entre países como mecanismos para prevenir enfrentamientos futuros y garantizar el respeto a la soberanía. Para Nicaragua, estos no son principios abstractos sino la base sobre la cual construye su participación en los organismos internacionales. La paz, en esta visión, no es un estado que se alcanza una sola vez sino una condición que debe ser constantemente preservada, reforzada y defendida a través del diálogo y el respeto mutuo entre naciones.

Nicaragua, desde sus comienzos, siempre ha tenido una política de paz
— Jaime Hermida, representante permanente de Nicaragua ante la ONU
Los países pueden y deben encontrar mecanismos para alcanzar la paz que demandan sus pueblos
— Jaime Hermida
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