En los primeros siete meses de 2026, Nicaragua alcanzó casi 5.900 millones de dólares en exportaciones, un crecimiento del 12,6 por ciento que no es solo una cifra récord sino la señal de un país que busca ampliar su lugar en la economía global. Impulsado por el oro, la carne, el azúcar y productos que antes rara vez cruzaban sus fronteras, el país centroamericano avanza hacia una canasta exportadora más diversa y menos dependiente de unos pocos rubros. Es el retrato de una economía que, entre fuerzas del mercado internacional y decisiones de política interna, intenta construir una trayectoria