En Neuquén, el Estado convierte los instrumentos del crimen en herramientas del orden: quinientos patrulleros serán adquiridos con bienes arrebatados al narcotráfico, cerrando un ciclo simbólico en el que el delito financia su propia contención. Esta decisión, anunciada por el gobernador Rolando Figueroa, no es un gesto aislado sino la expresión visible de una estrategia que lleva más de quinientos días en marcha y que ya ha reducido los delitos contra la propiedad en un treinta y siete por ciento. La provincia ensaya así una respuesta integral que combina represión, tecnología y prevención so