En el sur del Líbano, donde la historia acumula capas de conquista y retirada, Israel anunció esta semana la destrucción de dos enclaves estratégicos de Hezbollah: la cresta de Ali Taher y el castillo de Beaufort, un sitio cruzado del siglo XII que ya fue escenario de guerra en 1982. El primer ministro Netanyahu proclamó una 'victoria masiva' y advirtió que futuros ataques serán respondidos con golpes aún más severos, dirigiendo su amenaza no solo al grupo chií sino a un horizonte de enemigos sin nombre. La demolición de 1.100 toneladas de infraestructura subterránea —registrada como un sismo