Natixis IM: sin ciclo global de alzas de tasas pese a riesgos inflacionarios

Los bancos centrales serán cautelosos, no restrictivos
Chetouane explica por qué no espera un ciclo global de alzas de tasas a pesar de las presiones inflacionarias.
Mark

¿Por qué Chetouane dice que no hay un ciclo global de alzas de tasas si varios bancos centrales acaban de subir en septiembre?

Mimi

Porque la diferencia está en la escala y la intención. Esas alzas de septiembre son puntuales, respuestas a presiones específicas. No es un ciclo generalizado como el que vimos en 2022, cuando prácticamente todos los bancos centrales subían simultáneamente durante meses. Ahora hay cautela.

Luke

Pero ¿cómo sabemos que es cautela y no solo el comienzo de algo que va a acelerarse? El artículo dice que los bancos centrales "serán cautelosos", pero eso es una predicción, no un hecho confirmado.

Mark

Entonces, ¿qué hace que México sea diferente de otros mercados emergentes?

Mimi

La inflación. En México simplemente no ha subido como en Brasil, Argentina o Chile. Eso le da al Banco de México espacio para no subir tasas, mientras que otros bancos centrales de la región sí tienen que hacerlo.

Luke

Pero el artículo no dice cuál es la inflación actual en México ni en esos otros países. Sabemos que no ha "repuntado", pero ¿a qué nivel está exactamente? Sin números, es difícil evaluar qué tan diferente es realmente.

Mark

¿Cuál es el escenario que sí obligaría a los bancos centrales a subir tasas agresivamente?

Mimi

La combinación de inflación doméstica al alza más depreciación de las monedas locales. Si eso ocurre, especialmente si el dólar se fortalece, entonces sí verías un ciclo de alzas en América Latina.

Luke

Eso tiene sentido, pero nuevamente, ¿cuán probable es que ocurra? El artículo lo plantea como posibilidad, no como algo inminente. Y no hay fechas, no hay indicadores de alerta que sugieran que estamos cerca de ese escenario.

Mark

¿Qué significa exactamente el "fin de la gran moderación" que menciona?

Mimi

Significa que entramos en un régimen donde las variables macroeconómicas —inflación, deuda, necesidad de financiamiento— están todas en niveles más altos que antes. No es un mundo de estabilidad predecible como parecía serlo hace unos años.

Luke

Eso es una caracterización de Chetouane, no un análisis independiente. ¿Hay otros estrategas que compartan esa visión o es principalmente su perspectiva?

  • Las presiones inflacionarias globales no han desaparecido, pero el debilitamiento del crecimiento económico impide que los bancos centrales respondan con la misma agresividad que en 2022.
  • El fin de la 'gran moderación' eleva simultáneamente la inflación, la deuda pública y las necesidades de financiamiento, creando un entorno estructuralmente más tenso para la política monetaria.
  • México se distingue del resto de los mercados emergentes al no registrar un repunte inflacionario doméstico, lo que le permite al Banco de México mantener su tasa en 6.50% sin seguir mecánicamente a la Reserva Federal.
  • El riesgo latente es claro: si las monedas latinoamericanas se deprecian frente al dólar mientras la inflación interna sube, México, Chile y Perú podrían verse obligados a endurecer nuevamente su política monetaria.
  • Los principales bancos centrales de economías avanzadas subieron tasas en septiembre de forma coordinada, pero los analistas advierten que ese movimiento es una respuesta puntual, no el inicio de un nuevo ciclo global de alzas sostenidas.

En un mundo donde el crecimiento económico ya no ofrece el mismo colchón que en el período pospandémico, los bancos centrales enfrentan una encrucijada delicada: las presiones inflacionarias persisten, pero el terreno bajo sus pies es más frágil. Mabrouk Chetouane, estratega global de Natixis IM, advierte que este momento no replica el ciclo de alzas de 2022, sino que inaugura un régimen económico distinto donde la cautela reemplaza a la contundencia. México, al no haber experimentado el mismo repunte inflacionario que otros emergentes, dispone de un margen de maniobra que sus vecinos latinoamericanos no siempre comparten. La gran pregunta que se cierne sobre la región es si la depreciación cambiaria y la inflación exógena terminarán por forzar una respuesta que hoy los banqueros centrales prefieren evitar.

Mabrouk Chetouane, estratega global de mercados en Natixis IM, traza una distinción crucial entre el presente y el ciclo inflacionario de 2022: hoy el crecimiento económico es más débil, y esa fragilidad cambia el cálculo de riesgo para los bancos centrales. No estamos ante un resurgimiento inflacionario comparable al de la salida de la pandemia, sino ante el inicio de un régimen económico diferente que Chetouane describe como el fin de la 'gran moderación'. En este nuevo entorno, variables como la inflación, la deuda pública y el financiamiento privado se encuentran en niveles estructuralmente más elevados que en ciclos anteriores.

En ese contexto, los bancos centrales —tanto de economías avanzadas como emergentes— optarán por la cautela antes que por el endurecimiento generalizado. Elevar tasas de forma precipitada puede dañar el crecimiento, y los responsables de política monetaria ya están incorporando esa consideración. El costo de financiamiento más alto se perfila como una característica permanente del nuevo paradigma, aunque mientras las empresas puedan seguir expandiendo capacidad y sosteniendo ganancias, ese nivel de tasas no actuará como un freno decisivo.

México ocupa un lugar singular en este panorama. La inflación doméstica no ha repuntado como en otros mercados emergentes, lo que le otorga al Banco de México una flexibilidad que sus pares regionales no siempre tienen. La decisión de mantener la tasa de referencia en 6.50% vino acompañada de una señal clara: la política monetaria mexicana responderá a factores domésticos, no a los movimientos de la Reserva Federal.

Sin embargo, Chetouane identifica un escenario que podría romper esta pausa regional: si la inflación interna en América Latina comienza a escalar al mismo tiempo que las monedas locales se deprecian frente al dólar, los bancos centrales de México, Chile y Perú podrían verse forzados a endurecer nuevamente. Esa combinación —presiones de precios internas más fortalecimiento del dólar— es, en su análisis, el factor más probable que desencadenaría un nuevo ciclo de alzas en la región. Por ahora, la cautela prevalece; pero el equilibrio es frágil.

Mabrouk Chetouane, estratega global de mercados en Natixis IM, sostiene que el mundo no enfrenta hoy el resurgimiento inflacionario que caracterizó 2022, y por eso los bancos centrales no están embarcados en un ciclo generalizado de alzas de tasas de interés. La diferencia fundamental, explica, radica en que el crecimiento económico actual es más débil que el que se observó cuando las economías salían de la crisis de la Covid-19. Esa debilidad de fondo cambia el cálculo de riesgo para los responsables de política monetaria.

En este nuevo contexto, Chetouane advierte que estamos transitando hacia un régimen económico distinto, marcado por el fin de lo que llama la "gran moderación". Las variables macroeconómicas clave —inflación, deuda pública, necesidad de financiamiento del sector privado— se encuentran todas en niveles más elevados que en ciclos anteriores. Los bancos centrales de economías avanzadas y emergentes, conscientes de esta realidad, serán cautelosos en sus respuestas. No se espera un escenario de política monetaria restrictiva generalizada, sino más bien una aproximación medida y atenta a las condiciones locales.

México ocupa un lugar particular en este panorama. A diferencia de otros mercados emergentes, la inflación doméstica no ha repuntado de manera significativa. Esa diferencia le da al Banco de México un margen de maniobra más amplio. Cuando el banco central decidió mantener la tasa de referencia en 6.50% en su reciente decisión, lo hizo con la advertencia explícita de que la política monetaria no reaccionaría de forma mecánica a los movimientos de la tasa de fondos federales estadounidense. Los factores domésticos, no los externos, serán los que determinen el rumbo de las tasas mexicanas.

Chetouane subraya que elevar las tasas de interés de manera precipitada puede ser perjudicial para el crecimiento económico, y está convencido de que los bancos centrales ya están incorporando esta consideración en sus decisiones. El nuevo paradigma que ve emergiendo incluye un costo de financiamiento más alto como característica estructural. En este entorno, el nivel de las tasas de interés se vuelve más relevante para las decisiones de inversión de las empresas. Sin embargo, mientras las compañías puedan seguir financiando la expansión de su capacidad productiva y al mismo tiempo mantener el crecimiento de sus ganancias, el nivel de tasas no actuará como un factor limitante.

Pero hay un escenario que podría romper esta cautela. Si la inflación doméstica en América Latina comienza a subir y simultáneamente las monedas locales se deprecian frente al dólar, los bancos centrales de México, Chile y Perú podrían verse forzados a endurecer nuevamente su política monetaria. Chetouane identifica esta combinación —presiones inflacionarias internas más fortalecimiento del dólar— como el factor más probable que impulsaría nuevas alzas de tasas en la región.

El retorno de la inflación, en su análisis, es ante todo resultado de las múltiples crisis exógenas que han golpeado a las economías desarrolladas en años recientes. Esas presiones de precios externos pueden desencadenar una espiral inflacionista si coinciden con tensiones en el ciclo económico. Es precisamente esa combinación de factores la que podría llevar a los bancos centrales a cambiar de rumbo y poner fin a cualquier pausa en el ciclo de tasas.

Por ahora, los principales bancos centrales de economías avanzadas —con la excepción del Banco de Inglaterra— subieron simultáneamente sus tasas en septiembre como un esfuerzo por reforzar la probabilidad de que la inflación regrese a sus objetivos. Pero ese movimiento no representa el comienzo de un ciclo global de alzas sostenidas. Es más bien una respuesta cautelosa a un entorno de crecimiento débil y presiones inflacionarias que aún no se han generalizado.

Estamos entrando progresivamente en un nuevo régimen caracterizado por el fin de la 'gran moderación', en el que las principales variables macroeconómicas se sitúan en niveles más elevados
— Mabrouk Chetouane, estratega global de Natixis IM
En México la inflación no ha repuntado como en otros mercados emergentes y eso es lo que podría dar mayor margen de maniobra al banco central
— Mabrouk Chetouane
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