NASA traslada cohete Artemis II a plataforma de lanzamiento para misión lunar tripulada

El primer vuelo tripulado del programa Artemis después de más de cincuenta años
La misión llevará a cuatro astronautas en una trayectoria lunar de diez días de duración.
Mark

¿Por qué fue necesario devolver el cohete al edificio de ensamblaje después de la prueba de febrero?

Mimi

Encontraron un problema con el flujo de helio hacia la etapa superior. No era algo que pudiera ignorarse o repararse en el sitio de lanzamiento.

Mark

¿Eso significa que el lanzamiento del 1 de abril estaba en riesgo?

Mimi

Potencialmente, sí. Pero la NASA prefiere retrasar y reparar correctamente que lanzar con incertidumbre. Mientras estaban allí, aprovecharon para hacer más trabajo preventivo.

Mark

¿Cuánto trabajo adicional hicieron?

Mimi

Reemplazaron baterías en múltiples etapas, repararon juntas críticas, probaron sistemas de seguridad. Fue más que una simple reparación; fue una revisión completa de los sistemas vitales.

Mark

¿Qué hace que esta misión sea tan importante?

Mimi

Es el primer vuelo tripulado del programa Artemis. Lleva a tres astronautas estadounidenses y uno canadiense alrededor de la Luna. Es el regreso de la humanidad a la exploración lunar tripulada después de más de cincuenta años.

Mark

¿Y si algo sale mal durante el lanzamiento?

Mimi

Por eso todas estas pruebas, todas estas reparaciones. Cada detalle ha sido verificado y reverificado. El riesgo nunca desaparece completamente, pero se minimiza lo máximo posible.

  • Fuertes vientos retrasaron el inicio del traslado, recordando que incluso las misiones más planificadas deben negociar con la naturaleza antes de desafiarla.
  • Un fallo crítico en el flujo de helio hacia la etapa superior, descubierto durante un simulacro de carga de combustible en febrero, obligó a devolver el cohete al edificio de ensamblaje y replantear el calendario.
  • Los ingenieros aprovecharon el regreso para realizar reparaciones profundas: nuevas baterías, juntas sustituidas y pruebas exhaustivas de sistemas que ahora deben garantizar la seguridad de cuatro vidas.
  • Con el SLS y la Orion ya en la plataforma 39B, los equipos avanzan en inspecciones finales que determinarán si el despegue del 1 de abril se sostiene o requiere nuevos ajustes.
  • La participación del astronauta canadiense Jeremy Hansen convierte esta misión en un hito de cooperación espacial internacional, ampliando el alcance humano y político del programa Artemis.

Más de cincuenta años después de que la humanidad pisara por última vez la superficie lunar, la NASA avanza hacia un nuevo umbral: cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— se preparan para rodear la Luna en la misión Artemis II, programada para el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy. El traslado del cohete SLS y la nave Orion a la plataforma de lanzamiento 39B no es un mero acto técnico, sino el gesto simbólico con el que una civilización declara, una vez más, su voluntad de mirar hacia el cielo y partir.

El viernes pasado, la NASA ejecutó uno de los movimientos más cargados de significado en su calendario reciente: el traslado del cohete SLS y la nave Orion hacia la Plataforma de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de Florida. El transportador de orugas número 2 recorrió lentamente los 6,4 kilómetros de vía de rodadura —un trayecto que puede extenderse hasta doce horas— después de que los vientos de la madrugada obligaran a posponer el inicio de las operaciones.

Este movimiento no llegó sin historia detrás. En febrero, durante un simulacro de cuenta atrás con carga de combustible, los equipos detectaron un problema que impedía el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete. La falla obligó a devolver el vehículo al Edificio de Ensamblaje de Vehículos, donde los ingenieros no solo corrigieron el defecto original, sino que aprovecharon para instalar nuevas baterías en múltiples sistemas, sustituir una junta en la línea de oxígeno líquido y verificar el sellado hermético de la placa umbilical del mástil de servicio.

La misión Artemis II llevará a Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch —de la NASA— junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, en un viaje de diez días alrededor de la Luna. Será el primer vuelo tripulado del programa Artemis y la primera vez que un astronauta canadiense participa en una misión lunar con tripulación humana.

Con el cohete y la nave ya en la plataforma, los equipos completarán las inspecciones finales antes del despegue previsto para el 1 de abril. Cada decisión tomada en estos días finales lleva el peso de cinco décadas de ausencia humana en el entorno lunar, y la promesa de que esa ausencia está a punto de terminar.

El viernes pasado, la NASA inició una de las operaciones más delicadas de su calendario: el traslado del cohete SLS y la nave Orion hacia la Plataforma de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de Florida. Este movimiento marca el paso final antes del despegue programado para el 1 de abril, cuando cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, junto con Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense— partirán en una misión de diez días alrededor de la Luna. Los fuertes vientos en la zona retrasaron el inicio de las operaciones a primera hora de la mañana, pero una vez que las condiciones lo permitieron, el transportador de orugas número 2 de la agencia comenzó su lento recorrido de aproximadamente 6,4 kilómetros por la vía de rodadura, un trayecto que puede tomar hasta doce horas.

Este traslado no es un simple movimiento logístico. Representa la culminación de meses de trabajo correctivo que siguió a un simulacro de cuenta atrás con carga de combustible realizado el 21 de febrero. Durante esa prueba crítica, los equipos descubrieron un problema que impedía el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete, una falla que obligó a devolver el vehículo al Edificio de Ensamblaje de Vehículos para su reparación.

Mientras el cohete y la nave permanecieron en el edificio de ensamblaje, los ingenieros aprovecharon para realizar un trabajo más profundo. Instalaron un nuevo juego de baterías del sistema de terminación de vuelo, reemplazaron otras baterías en la etapa superior, la etapa central y los propulsores de combustible sólido, y cargaron las baterías del sistema de aborto de lanzamiento de la Orion. También sustituyeron una junta en la línea de alimentación de oxígeno líquido de la etapa central y reensamblaron y probaron la placa umbilical del mástil de servicio de cola de oxígeno para garantizar un sellado hermético.

La misión Artemis II representa un hito histórico para el programa Artemis de la NASA. Será el primer vuelo tripulado del programa, llevando a los cuatro astronautas en una trayectoria lunar que los llevará alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. La inclusión de Jeremy Hansen marca la primera vez que un astronauta canadiense participa en una misión lunar tripulada.

Ahora, con el cohete y la nave en la plataforma de lanzamiento, los equipos completarán las inspecciones finales y las pruebas de sistemas antes del despegue del 1 de abril. Cada paso en este proceso ha sido cuidadosamente planificado y ejecutado, reflejando la complejidad y la importancia de esta misión que reanuda la exploración humana de la Luna después de más de cinco décadas.

Será el primer vuelo tripulado del programa Artemis, llevando a los cuatro astronautas en una trayectoria lunar de aproximadamente diez días
— NASA
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