NASA desarrolla material reciclable que podría fabricarse con recursos lunares y marcianos

Si algo se rompe, tienes que arreglarlo con lo que tengas
Allison Christy explica por qué la capacidad de fabricar materiales localmente es crucial para futuras misiones espaciales.
Mark

¿Por qué es tan importante que los astronautas puedan fabricar cosas en la Luna o Marte en lugar de traerlas desde la Tierra?

Mimi

Porque cada kilogramo que subes al espacio cuesta una fortuna. Si puedes hacer herramientas y repuestos allá, reduces drásticamente los costos y haces que las misiones sean más sostenibles.

Luke

Pero el material aún no ha sido probado en condiciones reales de superficie. Los ensayos en el Centro Glenn son simulaciones. ¿Qué tan confiable es eso?

Mark

¿Cómo exactamente producen este plástico biodegradable?

Mimi

Usan bacterias. Las bacterias literalmente producen el plástico dentro de sus cuerpos cuando se alimentan de desechos de la tripulación o de dióxido de carbono. Es un proceso biológico, no químico tradicional.

Luke

Eso suena prometedor, pero ¿cuánto tiempo tarda? ¿Cuál es la escala de producción? El artículo no especifica eso.

Mark

¿Qué hace que agregar polvo lunar o marciano mejore el plástico?

Mimi

Lo hace más resistente y más fácil de procesar. Además, al variar la cantidad y tipo de polvo, pueden ajustar las propiedades del material para diferentes usos.

Luke

Eso es interesante, pero ¿cuánto más resistente? ¿Hay números específicos sobre resistencia a la tracción o durabilidad? El artículo solo dice "más resistente".

Mark

¿Cuáles son los usos más inmediatos que imaginan?

Mimi

Cosas prácticas: soportes estructurales, herramientas, muebles para los hábitats. Cualquier cosa que normalmente tendrías que transportar.

Luke

Y todo es reciclable, según el artículo. Pero ¿cómo funciona exactamente el reciclaje en un ambiente de baja gravedad o en la superficie marciana? Eso no está explicado.

Mark

¿Cuándo sabremos si realmente funciona?

Mimi

Hay dos fases. Primero, ensayos en el Centro Glenn con temperaturas extremas. Luego, muestras irán a la Estación Espacial Internacional en la misión MISSE-23 para exponerlas a condiciones reales del espacio.

Luke

Así que estamos hablando de meses o años antes de tener datos concretos. Esto es investigación temprana, no una tecnología lista para usar.

  • El material combina plástico biodegradable producido por bacterias con polvo simulado de la Luna y Marte
  • El equipo está liderado por la ingeniera química Allison Christy junto con tres becarios de verano
  • Las muestras serán enviadas en la misión MISSE-23 a la Estación Espacial Internacional para pruebas en condiciones extremas
  • El Centro Glenn es el tercero más antiguo de la NASA y fue creado en 1941

El material combina plástico biodegradable producido por bacterias con polvo simulado de la Luna y Marte, haciéndolo más resistente y versátil. Las pruebas muestran que el compuesto es totalmente reciclable y sus propiedades pueden ajustarse variando el tipo y cantidad de polvo incorporado.

La NASA prueba un compuesto de bioplástico con polvo simulado lunar y marciano que permitiría fabricar herramientas y estructuras directamente en futuras misiones, reduciendo costos de transporte.

En los laboratorios del Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland, un equipo de ingenieros ha estado trabajando en un problema fundamental de la exploración espacial: cómo construir y reparar cosas cuando estás a millones de kilómetros de casa. La solución que están desarrollando es un material compuesto que combina un plástico biodegradable con polvo que imita la composición del suelo lunar y marciano. Si funciona como se espera, permitiría a las futuras tripulaciones fabricar herramientas, repuestos y estructuras directamente en la Luna o Marte, sin depender de costosos envíos desde la Tierra.

La investigadora química Allison Christy encabeza el proyecto junto con tres becarios de verano: Tyler Klinchuch, Ethan Bilodeau y Emma Levenson. El proceso comienza con un plástico especial que es biodegradable y puede producirse mediante bacterias alimentadas con desechos de la tripulación o con dióxido de carbono. Como explicó Christy, el plástico literalmente crece dentro de los cuerpos microscópicos de las bacterias, un proceso que ella describe como "realmente genial". El equipo mezcla este plástico con polvo simulado que reproduce la composición del suelo lunar y marciano, creando un compuesto que es más resistente y más fácil de procesar que el plástico solo.

Lo que hace versátil este material es que sus propiedades pueden ajustarse según las necesidades. Al variar el tipo y la cantidad de polvo incorporado, el equipo puede modificar cómo se comporta el compuesto final. Las imágenes microscópicas revelan esta versatilidad: las muestras de tonalidad gris fueron elaboradas con polvo lunar simulado, mientras que las rojizas contienen polvo marciano simulado. Ambas muestran formaciones cristalinas que evidencian cómo el polvo se integra en la estructura del material.

Los posibles usos son prácticos y variados. El material podría servir para fabricar soportes estructurales, herramientas como llaves inglesas, sillas y otros equipos para hábitats en la Luna o Marte. Lo crucial es que sería totalmente reciclable, lo que significa que los astronautas podrían reutilizar y reformar el material según sea necesario. Christy subraya la importancia de esta versatilidad: "No puedes llevarte todo a la Luna o a Marte. Si algo se rompe, tienes que encontrar la manera de arreglarlo con lo que tengas. Este es un material muy versátil, lo cual es una gran ventaja".

Esta capacidad de fabricación local es central en los planes de la NASA para establecer una base permanente en la Luna. Al reducir la necesidad de transportar repuestos y suministros desde la Tierra, se disminuyen tanto los costos de lanzamiento como el peso de las cargas. El siguiente paso en la investigación es determinar si el compuesto puede resistir las condiciones extremas de las superficies lunares y marcianas. Para ello, el material está siendo sometido a ensayos de resistencia ante temperaturas extremas en las instalaciones del Centro Glenn.

Además, varias muestras serán enviadas en la próxima misión MISSE-23 (Materials International Space Station Experiment 23). Una vez fuera de la Estación Espacial Internacional, quedarán expuestas a las condiciones extremas del espacio, proporcionando datos reales sobre cómo se comporta el material en el ambiente que eventualmente enfrentaría.

El Centro Glenn, donde se lleva a cabo esta investigación, es el tercero más antiguo de la NASA y la única instalación de la agencia ubicada en el Medio Oeste. Fue creado en 1941 por el Comité Asesor Nacional de Aeronáutica (NACA) para estudiar la propulsión de aeronaves. Su campus principal, Lewis Field, está situado cerca del Aeropuerto Internacional Cleveland Hopkins y cuenta con instalaciones especializadas como túneles de viento, torres de caída libre, cámaras de vacío y un hangar para aviones de investigación. La experiencia acumulada en propulsión, conversión de energía, comunicaciones y materiales durante décadas de investigación ahora se aplica a los desafíos de la exploración espacial humana.

El plástico crece literalmente dentro de los pequeños cuerpos de las bacterias. Es realmente genial.
— Allison Christy, ingeniera química investigadora de la NASA
No puedes llevarte todo a la Luna o a Marte. Si algo se rompe, tienes que encontrar la manera de arreglarlo con lo que tengas. Este es un material muy versátil, lo cual es una gran ventaja.
— Allison Christy
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