En el umbral de 2027, la humanidad tiende sus oídos hacia el cosmos: tres estaciones terrestres en Japón, Estados Unidos y Australia han superado sus pruebas finales para recibir el torrente de datos que el telescopio espacial Nancy Grace Roman enviará desde el punto de Lagrange 2, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra. Lo que se construye no es solo infraestructura técnica, sino el andamiaje con el que la ciencia intentará responder preguntas que han acompañado a nuestra especie desde que alzó los ojos al cielo: qué es la materia oscura, por qué el universo se acelera hacia su propio
NASA completa red global para recibir datos del telescopio Roman a partir de 2027
Una avalancha de datos sin precedentes en la historia de la astronomía
¿Por qué necesita la NASA tres estaciones en lugares tan alejados entre sí? ¿No bastaría una?
La lluvia y las tormentas pueden cortar las comunicaciones. Si solo tuviera una estación en Nuevo México y llueve, pierde datos. Con tres en climas distintos, siempre hay al menos una que puede recibir.
Pero eso asume que las tres nunca fallarán simultáneamente. ¿Qué pasa si hay un problema técnico en las tres antenas al mismo tiempo?
Es un riesgo que aceptan. Por eso tienen una estación de respaldo en White Sands. Pero tienes razón, no es un sistema perfecto.
¿Cuántos datos estamos hablando realmente? 1,4 terabytes suena como un número grande, pero ¿qué significa en la práctica?
Es como descargar 280 películas en alta definición cada día. Para la astronomía, es un volumen sin precedentes.
Aunque hay que notar que eso es la capacidad máxima. No necesariamente Roman enviará 1,4 terabytes todos los días. Dependerá de qué esté observando.
¿Y si la lluvia corta la conexión? ¿Se pierden esos datos para siempre?
No. El sistema detecta cuando algo no llega bien y le ordena al telescopio que retransmita unas horas después.
Eso funciona si el problema es temporal. Pero si una tormenta dura días, Roman tendría que almacenar datos en su memoria. ¿Cuánto puede guardar?
La fuente no especifica eso. Es una buena pregunta que no está respondida aquí.
¿Cuándo exactamente comienza Roman a funcionar?
Principios de 2027. Las pruebas de las estaciones terrestres ya están completas.
O Pulso
- El telescopio Roman enviará hasta 1,4 terabytes de datos astronómicos cada día desde el espacio, un volumen sin precedentes en la historia de la NASA que exige una infraestructura de recepción completamente nueva.
- Las interferencias climáticas —lluvia, tormentas, tifones— amenazan con cortar la señal de radio en cualquier punto del planeta, poniendo en riesgo días enteros de observaciones científicas irremplazables.
- La solución adoptada es una red de tres estaciones en climas y husos horarios distintos: si una cae bajo una tormenta, las otras dos mantienen viva la conexión con el telescopio.
- Las pruebas realizadas en septiembre de 2026 —incluyendo una descarga exitosa durante un tifón en Japón— confirmaron que las tres instalaciones alcanzan la velocidad máxima de 500 megabits por segundo.
- El sistema incluye además un mecanismo de retransmisión: cuando parte de los datos no llega correctamente, el telescopio recibe la orden de reenviarlos horas después, cuando el clima mejore.
- Con la red terrestre validada y el apoyo adicional de la Red de Espacio Profundo, Roman se acerca a su lanzamiento en 2027 listo para mapear la materia oscura, la energía oscura y los exoplanetas a escala nunca antes intentada.
En el umbral de 2027, la humanidad tiende sus oídos hacia el cosmos: tres estaciones terrestres en Japón, Estados Unidos y Australia han superado sus pruebas finales para recibir el torrente de datos que el telescopio espacial Nancy Grace Roman enviará desde el punto de Lagrange 2, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra. Lo que se construye no es solo infraestructura técnica, sino el andamiaje con el que la ciencia intentará responder preguntas que han acompañado a nuestra especie desde que alzó los ojos al cielo: qué es la materia oscura, por qué el universo se acelera hacia su propio horizonte, y si hay otros mundos que orbitan otras soles. La red global, diseñada para resistir tormentas y tifones, es el primer acto de una conversación que la Tierra abrirá con el universo profundo.
A principios de 2027, el telescopio espacial Nancy Grace Roman comenzará a inundar la Tierra con hasta 1,4 terabytes de datos astronómicos cada día, transmitidos a 500 megabits por segundo desde el punto de Lagrange 2, a 1,5 millones de kilómetros de distancia. Para que esa avalancha de información llegue intacta a los investigadores, la NASA acaba de completar las pruebas finales de una red global de tres estaciones receptoras: una de JAXA en Saku, Japón; otra de la NASA en White Sands, Nuevo México; y una tercera de la ESA cerca de New Norcia, en Australia Occidental.
La distribución geográfica de estas instalaciones responde a una lógica de supervivencia: cuando la lluvia o las tormentas interfieren con las ondas de radio en una región, las otras dos estaciones pueden sostener la conexión. Las pruebas, realizadas entre el 7 y el 17 de septiembre de 2026, lo confirmaron de manera contundente. La estación japonesa descargó datos a velocidad máxima en pleno tifón; las dos antenas de White Sands respondieron sin fallas; y la estación australiana completó el último ensayo alcanzando también el rendimiento esperado. El ingeniero Bob Kalogerakos explicó que, cuando parte de la información no llega correctamente, el sistema ordena al telescopio retransmitirla horas después, una vez que las condiciones mejoren.
Roman no es un observatorio ordinario. Su misión es cartografiar regiones enormes del cielo para desentrañar por qué el universo se expande cada vez más rápido, trazar la distribución invisible de la materia oscura y descubrir exoplanetas alrededor de otras estrellas. La red terrestre que acaba de superar sus pruebas es el primer eslabón de esa cadena: el puente entre el cosmos y los científicos que intentarán leer lo que Roman les envíe cada día.
A partir de principios de 2027, cuando el telescopio espacial Nancy Grace Roman comience sus operaciones científicas, la Tierra recibirá una avalancha de datos sin precedentes en la historia de la astronomía de la NASA: hasta 1,4 terabytes cada día, transmitidos desde un punto en el espacio a 1,5 millones de kilómetros de distancia. Para que esa información llegue intacta a los investigadores, la agencia acaba de completar las pruebas finales de una red global de tres estaciones receptoras ubicadas en Japón, Estados Unidos y Australia Occidental, cada una capaz de captar señales a una velocidad máxima de 500 megabits por segundo.
El telescopio Roman estará posicionado en lo que los astrónomos llaman el punto de Lagrange 2, o L2, una zona del espacio donde la gravedad de la Tierra y el Sol se equilibran de manera que permite que un observatorio permanezca en órbita estable con un mínimo gasto de combustible. Desde allí, el instrumento enviará sus imágenes y mediciones hacia tres antenas terrestres estratégicamente distribuidas: una operada por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón en la ciudad de Saku, otra de la NASA en White Sands, Nuevo México, y una tercera de la Agencia Espacial Europea en Australia Occidental. La separación geográfica de estas instalaciones no es accidental. Cuando lluvia, tormentas o mal tiempo interfieren con las ondas de radio en una región, las otras dos pueden mantener la conexión activa, garantizando que ningún día de observaciones científicas se pierda por completo.
Las pruebas comenzaron el 7 de septiembre en la estación Misasa de JAXA, donde los técnicos descargaron datos a la velocidad máxima prevista para Roman por primera vez. Matthew Wasiak, ingeniero de sistemas del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, confirmó el logro. Lo notable fue que la prueba ocurrió durante un tifón en Japón, lo que permitió verificar que la antena podía mantener la conexión incluso en condiciones climáticas extremas. Entre el 8 y el 11 de septiembre, el equipo evaluó dos antenas en White Sands: la estación principal y una de respaldo. Ambas recibieron los datos a las velocidades esperadas. El 17 de septiembre, la estación de la ESA cerca de New Norcia, en Australia Occidental, completó el último ensayo, también alcanzando la velocidad máxima. Las tres instalaciones demostraron estar listas.
La lluvia representa un desafío particular para este tipo de comunicaciones. Las gotas de agua interfieren con las ondas de radio que Roman utilizará para transmitir, debilitando la señal. Por eso la misión cuenta con estaciones en climas distintos: Japón, el desierto de Australia Occidental y Nuevo México, donde las lluvias de verano pueden ser frecuentes pero no constantes. Bob Kalogerakos, ingeniero de radiofrecuencia de NASA Goddard, explicó que el sistema está diseñado para detectar cuando parte de la información no llega correctamente. Cuando eso sucede, envía una orden al telescopio para que retransmita los archivos unas horas después, cuando las condiciones mejoren.
Roman no será un observatorio cualquiera. Su misión es responder algunas de las preguntas más profundas de la astronomía moderna. Realizará amplios mapas del cielo para ayudar a los científicos a entender por qué el universo se expande cada vez más rápido, un fenómeno que sugiere la existencia de la energía oscura. También mapeará la distribución de la materia oscura, esa sustancia invisible cuya gravedad moldea la estructura de galaxias y cúmulos de estrellas. Además, buscará exoplanetas, mundos que orbitan otras estrellas, aprovechando la enorme cantidad de imágenes y mediciones que enviará cada día para analizar regiones enormes del cielo. La red de tres estaciones que acaba de pasar sus pruebas es el primer paso para convertir esos datos en descubrimientos.
Más allá de estas tres estaciones científicas, Roman contará con el apoyo adicional de la Red de Espacio Profundo de la NASA, cuyas antenas en California, España y Australia seguirán la posición del telescopio, recibirán información sobre su estado operativo y enviarán instrucciones desde la Tierra. Cuando Roman despegue en 2027, no estará solo en el espacio. Estará conectado a una infraestructura terrestre que ha sido probada, redundante y preparada para recibir el mayor flujo de datos científicos que la agencia haya manejado jamás.
Citações Notáveis
Fue la primera vez que descargamos datos a la velocidad máxima de Roman— Matthew Wasiak, ingeniero de sistemas del Centro de Vuelo Espacial Goddard de NASA
El sistema detectará si parte de la información no llega correctamente y enviará una orden a Roman para que retransmita los archivos unas horas después— Bob Kalogerakos, ingeniero de radiofrecuencia de NASA Goddard