En agosto de 2026, la NASA reveló las primeras imágenes nítidas del cráter que dejó un cohete Falcon de SpaceX al impactar la superficie lunar a más de ocho mil kilómetros por hora, tras vagar sin rumbo durante más de un año. El Orbitador de Reconocimiento Lunar capturó un cráter de 18 metros de ancho con un patrón de escombros en forma de alas de mariposa, testimonio silencioso de que la exploración comercial del espacio también deja huellas permanentes en otros mundos. Este accidente involuntario se convierte, paradójicamente, en una ventana científica hacia la composición profunda del suelo