NASA busca voluntarios para simulación de un año en la Luna y Marte

Los participantes enfrentarán desafíos emocionales significativos, incluyendo separación de familiares y pérdida de eventos importantes como cumpleaños y bodas durante el año de simulación.
Encontré una nueva apreciación por el sol y el viento
Nathan Jones reflexiona sobre lo que aprendió después de pasar un año en un hábitat simulado de Marte.

En el umbral de lo que podría ser la mayor aventura de la humanidad, la NASA convoca a cuatro ciudadanos dispuestos a renunciar temporalmente al mundo conocido. Durante doce meses en Houston, vivirán como si la Tierra ya no fuera su hogar, sometidos a los ritmos de Marte y los límites del espacio confinado. Es un sacrificio calculado: lo que pierdan en libertad y cercanía humana, la ciencia lo convertirá en conocimiento que protegerá a quienes algún día viajen de verdad.

  • La NASA necesita voluntarios dispuestos a desaparecer del mundo durante un año entero, sin sol, sin viento, sin los seres queridos que siguen viviendo afuera.
  • El mayor reto no es técnico sino humano: adaptarse al ciclo marciano de 24.6 horas podría desestabilizar el sueño, el ánimo y el rendimiento de quienes participen.
  • Los requisitos son estrictos —edad, formación STEM, salud física y mental impecable— lo que convierte la convocatoria en una selección tan exigente como la de astronautas reales.
  • La simulación combina por primera vez el viaje interplanetario y la vida en superficie, llenando un vacío crítico en los datos que la agencia necesita para misiones futuras.
  • Quienes ya lo vivieron, como el médico Nathan Jones, salieron transformados: con una ambición renovada hacia el espacio y una gratitud inesperada por el pan fresco, la brisa y los cumpleaños.

La NASA está buscando cuatro personas dispuestas a desaparecer durante un año. No literalmente, pero casi: el Programa de Exploración Análoga de la Luna y Marte, que comenzará tentativamete en agosto de 2027 en el Centro Espacial Johnson de Houston, sumergirá a sus participantes en una simulación de doce meses diseñada para replicar lo que significaría vivir fuera de la Tierra. Cultivarán plantas, monitorearán su propia salud y practicarán caminatas espaciales en un arenero que imita superficies planetarias.

Uno de los focos del estudio será observar cómo el cuerpo humano se adapta al sol marciano, ese día de 24.6 horas que desafía los ritmos biológicos terrestres. La NASA espera que los datos recopilados ayuden a reducir los riesgos para los astronautas que algún día realicen estas misiones de verdad. Por primera vez, el programa combinará la simulación del viaje interplanetario con la vida en un hábitat de superficie, algo que las investigaciones anteriores habían abordado por separado.

Los requisitos son tan exigentes como los de cualquier proceso de selección astronáutica: ciudadanía estadounidense, entre 30 y 55 años, formación en disciplinas STEM, y evaluaciones físicas y psicológicas rigurosas. El programa se dividirá en tres fases: el viaje simulado hacia la Luna o Marte en una nave de 60 metros cuadrados, la vida en un hábitat de superficie de 84 metros cuadrados, y el regreso a la Tierra.

Nathan Jones, médico de Illinois que participó en una simulación anterior, encontró el anuncio casi por casualidad mientras trabajaba turnos nocturnos en 2021. Dos años después estaba dentro del hábitat marciano de la NASA. La experiencia fortaleció su deseo de convertirse en astronauta, pero también le enseñó algo inesperado: lo mucho que duele perderse un cumpleaños, una boda, un funeral. Cuando salió, el sol en la cara y una verdura fresca se convirtieron en pequeños milagros. Eso también, al parecer, es parte de los datos que la NASA necesita recopilar.

Si alguna vez te has preguntado si podrías sobrevivir en otro planeta, la NASA está dispuesta a darte la oportunidad de descubrirlo. Bueno, casi.

La agencia espacial estadounidense está reclutando a cuatro voluntarios para participar en el Programa de Exploración Análoga de la Luna y Marte, una simulación de doce meses diseñada para replicar lo que significaría viajar y vivir fuera de la Tierra. El programa, que comenzará tentativamete en agosto de 2027, tendrá lugar en el Centro Espacial Johnson de Houston. Durante este tiempo, los participantes vivirán en hábitats confinados, cultivarán plantas, monitorizarán su propia salud y practicarán caminatas espaciales en un arenero diseñado para imitar superficies planetarias. No será exactamente lo real, pero será lo suficientemente cercano como para generar datos valiosos.

La NASA espera que esta investigación ayude a reducir los riesgos que enfrentarán los astronautas en futuras misiones de exploración. Un portavoz de la agencia explicó que los voluntarios contribuirán significativamente al conocimiento científico al ayudar a caracterizar esos riesgos y probar contramedidas que mejoren el rendimiento humano durante misiones de larga duración. Uno de los aspectos más intrigantes del estudio será observar cómo se adaptan los miembros de la tripulación al ciclo de tiempo marciano. Un día en Marte, conocido como un sol, dura aproximadamente cuarenta minutos más que un día terrestre, una diferencia que podría afectar patrones de sueño y desencadenar otros problemas de salud y rendimiento.

Los requisitos para participar son específicos y exigentes. Los solicitantes deben ser ciudadanos estadounidenses o titulares de tarjeta verde, tener entre treinta y cincuenta y cinco años, medir no más de uno punto ochenta y ocho metros, y hablar inglés con fluidez. Deben poseer títulos universitarios en ingeniería, ciencias biológicas, ciencias físicas o matemáticas, o contar con títulos avanzados en disciplinas STEM. La experiencia militar también será considerada. Además, deben pasar evaluaciones físicas y psicológicas rigurosas, no tener restricciones dietéticas, y no pueden tener antecedentes de sonambulismo ni tomar medicamentos para dormir.

El programa se dividirá en tres segmentos que utilizarán dos hábitats diferentes. En la primera fase, los cuatro miembros de la tripulación vivirán en una nave espacial simulada de sesenta metros cuadrados, donde cada uno tendrá su propio espacio pequeño para vivir, trabajar y dormir, además de un baño. Esta etapa replicará el viaje desde la Tierra hacia la Luna o Marte. La segunda fase trasladará a los voluntarios a una instalación de un piso de ochenta y cuatro metros cuadrados donde crearán cultivos, cuidarán su bienestar y practicarán caminatas espaciales. La tercera fase será el regreso a la Tierra en la misma nave espacial utilizada en el viaje inicial. Aunque la NASA ha realizado veintiocho simulaciones de viajes y dos de hábitats de superficie por separado, este será el primer proyecto que incorporará ambos elementos.

La agencia ha rediseñado los hábitats para ser más pequeños que en misiones anteriores, con el objetivo de simular una fase más temprana de la infraestructura de superficie de Marte. Esto también ayudará a responder preguntas sobre los objetivos a corto plazo de la Base Lunar. Los dos hábitats provienen de investigaciones anteriores, incluidas dos simulaciones realizadas por el Análogo de Exploración de Salud y Rendimiento de la Tripulación de la NASA, conocido como CHAPEA, que se enfocó en explorar cómo voluntarios se desempeñaban viviendo en espacios confinados mientras enfrentaban los desafíos anticipados de la vida marciana.

Uno de los participantes anteriores fue Nathan Jones, un médico de Illinois que descubrió un artículo solicitando voluntarios mientras trabajaba turnos nocturnos en 2021. Dos años después, se encontraba sirviendo como médico de la tripulación dentro del Mars Alpha Dune, el hábitat simulado de Marte de la NASA que ocupaba mil setecientos pies cuadrados. A los cuarenta y tres años, Jones le contó a CNN que la experiencia fortaleció su ambición de convertirse en astronauta, aunque también estaría interesado en un vuelo comercial al espacio algún día. Sin embargo, el año de simulación trajo desafíos emocionales significativos. Lo más difícil fue perder eventos importantes: cumpleaños, fiestas, graduaciones, funerales y bodas. Después de que la misión terminó, Jones desarrolló una nueva apreciación por las cosas simples. La comida de la NASA era buena, pero el menú era necesariamente limitado y nada estaba fresco excepto algunas verduras que cultivaban. En el hábitat no había sol ni viento. Cuando salió, descubrió cuánto valoraba esas experiencias cotidianas que la mayoría de las personas da por sentado.

Los participantes en la investigación voluntaria contribuyen enormemente a la base de conocimientos ayudando a la NASA a caracterizar los riesgos y probar contramedidas para mejorar el rendimiento humano durante misiones de exploración espacial de larga duración
— Portavoz de la NASA
Fue difícil perder eventos importantes como cumpleaños, fiestas, graduaciones, funerales y bodas
— Nathan Jones, médico participante en simulación anterior
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la NASA necesita un año completo para esta simulación? ¿No podrían aprender lo mismo en menos tiempo?

Model

Un año es el tiempo mínimo para ver cómo el cuerpo y la mente realmente se adaptan al aislamiento y a un entorno completamente controlado. Los cambios psicológicos, los ciclos de sueño alterados, la nostalgia, el estrés de la tripulación: todo eso toma tiempo en manifestarse. No puedes simular eso en semanas.

Inventor

Nathan Jones perdió eventos familiares importantes. ¿Vale la pena ese sacrificio personal?

Model

Esa es la pregunta que cada voluntario debe hacerse antes de firmar. Jones dice que fortaleció su ambición de ser astronauta, así que para él valió la pena. Pero no es una decisión trivial. La NASA está siendo honesta sobre lo que implica.

Inventor

¿Qué hace que esta simulación sea diferente de las anteriores?

Model

Por primera vez, están combinando la simulación del viaje con la simulación del hábitat de superficie. Antes estudiaban esos elementos por separado. Ahora quieren ver cómo una tripulación maneja toda la experiencia de principio a fin.

Inventor

El día marciano es cuarenta minutos más largo. ¿Realmente eso es un problema tan grande?

Model

Parece pequeño, pero cuando tu cuerpo está acostumbrado a ciclos de veinticuatro horas y de repente enfrenta ciclos de veinticuatro punto seis horas, tu sueño se desmorona. Y el sueño afecta todo: el estado de ánimo, la capacidad de tomar decisiones, la salud. Es uno de los riesgos reales que la NASA quiere entender mejor.

Inventor

¿Quién se postula para algo así?

Model

Gente seria. Necesitas un título en STEM, pasar evaluaciones psicológicas rigurosas, estar dispuesto a estar confinado durante catorce meses. No es un juego. Son personas que realmente quieren contribuir a la exploración espacial, aunque sea desde un hábitat en Houston.

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