En el umbral de un nuevo capítulo de exploración humana, la NASA advierte que llevamos con nosotros algo que no figura en ningún manifiesto de carga: los microbios que habitan nuestros cuerpos y equipos. Un estudio publicado en Science Advances revela que estos organismos podrían sobrevivir —e incluso prosperar— en las zonas de sombra permanente del polo sur lunar, los mismos lugares donde la ciencia espera encontrar huellas de vida antigua. La pregunta que emerge no es solo técnica, sino filosófica: ¿puede la humanidad explorar el cosmos sin borrarlo?