Narcotraficantes esquivan patrullas estadounidenses en el Caribe pese a ofensiva militar

Tres personas murieron en el ataque aéreo estadounidense contra una lancha rápida en República Dominicana.
Los traficantes se han movido a donde hay menos vigilancia
Mientras el gobierno estadounidense intensifica operaciones en el Caribe, los datos muestran que el Pacífico es ahora la ruta dominante del narcotráfico.

En las aguas del Caribe, cazas estadounidenses destruyen lanchas y recuperan cocaína, mientras la administración Trump presenta estas operaciones como el frente decisivo contra los cárteles. Sin embargo, los datos de agencias federales y de la ONU revelan una paradoja inquietante: la ruta dominante del narcotráfico hacia Estados Unidos ya no atraviesa el Caribe, sino el Pacífico. Como tantas veces en la historia de la guerra contra las drogas, la batalla más visible puede no ser la más relevante.

  • Tres personas murieron cuando cazas estadounidenses atacaron una lancha rápida frente a las costas de República Dominicana, dispersando más de 375 paquetes de cocaína en el mar.
  • La administración Trump celebra cada incautación caribeña como prueba de su ofensiva contra los cárteles, construyendo una narrativa de control que los propios datos oficiales contradicen.
  • Los narcotraficantes han abandonado el Caribe como ruta principal desde los tiempos de Miami Vice y han trasladado sus operaciones al Pacífico, donde el flujo de drogas hacia EE.UU. es ahora mayoritario.
  • Los buques de guerra estadounidenses patrullan aguas que ya no son la autopista principal del narcotráfico, mientras la ruta del Pacífico sigue operando con relativa impunidad.
  • La pregunta que los datos obligan a formular es si los traficantes se desplazaron precisamente porque saben dónde buscarán los estadounidenses, convirtiendo la ofensiva caribeña en un teatro estratégico.

Hace poco más de un mes, cazas estadounidenses atacaron una lancha rápida cerca de la costa sur de República Dominicana. El saldo fue letal: tres muertos y más de 375 paquetes de cocaína dispersados en el mar, muchos con un embalaje rojo marcado con las letras MEN. En total, se recuperaron mil kilos de la sustancia entre los escombros.

La operación se inscribió en un año récord de incautaciones: la agencia antidroga dominicana ya había confiscado casi diecinueve mil kilos en aguas caribeñas antes de que los buques de guerra estadounidenses intensificaran su presencia. El gobierno de Trump ha convertido la destrucción de lanchas rápidas en el símbolo más visible de su guerra contra los cárteles, a quienes describe como organizaciones terroristas.

Pero los datos cuentan otra historia. Tanto las agencias federales estadounidenses como la ONU indican que la mayor parte del tráfico de narcóticos hacia Estados Unidos no ocurre en el Caribe, sino en el Pacífico. El Caribe fue durante décadas la ruta dominante —el corredor que inmortalizó Miami Vice en los años ochenta— pero los traficantes han adaptado sus operaciones y trasladado su flujo principal hacia el oeste.

Esto plantea preguntas incómodas sobre la estrategia actual. Los mil kilos recuperados en República Dominicana son significativos, pero representan una fracción mínima del volumen total. Mientras los buques de guerra patrullan el Caribe y los titulares celebran cada cargamento destruido, la autopista real del narcotráfico sigue fluyendo en otra parte, aparentemente sin la misma presión.

Hace poco más de un mes, cazas estadounidenses atacaron una lancha rápida que se acercaba a la costa sur de República Dominicana. El ataque fue letal: tres personas murieron en la embarcación. Cuando los restos cayeron al agua, algo inesperado sucedió. Más de 375 paquetes de cocaína se dispersaron en el Caribe. Muchos de ellos llevaban un embalaje rojo con las letras MEN impresas en blanco y negro, según fotografías que después distribuyó la agencia antidroga dominicana. En total, se recuperaron mil kilos de cocaína de los escombros.

Esta operación se sumó a un año extraordinario de incautaciones en el mar. Desde enero, la agencia antidroga de República Dominicana ya había confiscado casi diecinueve mil kilos de drogas en aguas caribeñas, cifra que establecía un récord antes de que los buques de guerra estadounidenses intensificaran su presencia en la región. El gobierno de Trump ha presentado esta ofensiva como parte de su estrategia contra los cárteles de narcotraficantes, a los que describe como terroristas. La destrucción de lanchas rápidas en el Caribe se ha convertido en un símbolo visible de esa lucha.

Pero hay un problema con esta narrativa. Los datos oficiales de Estados Unidos y de la Organización de las Naciones Unidas cuentan una historia diferente. A pesar de que la administración Trump señala al Caribe y a Venezuela como las grandes puertas de entrada para las drogas que matan a estadounidenses, la realidad es que la mayoría del tráfico de narcóticos hacia Estados Unidos no ocurre en el Caribe. Sucede en el Pacífico.

Esta desconexión entre la retórica y los datos refleja un cambio profundo en cómo operan los traficantes. El Caribe fue durante décadas la ruta dominante. En los años ochenta, cuando series de televisión como Miami Vice capturaban la imaginación del público estadounidense, los cárteles colombianos enviaban toneladas de cocaína a través del Caribe hacia el sur de Florida. La región era sinónimo de tráfico de drogas, personas y armas. Era el corredor que todos conocían.

Ya no es así. Los narcotraficantes han adaptado sus operaciones. Han encontrado nuevas rutas, nuevos métodos, nuevas formas de evadir a las autoridades. El Caribe sigue siendo un corredor activo, pero ha dejado de ser el dominante. Los datos sugieren que los traficantes han trasladado sus operaciones principales hacia el Pacífico, donde aparentemente encuentran menos resistencia o mejores condiciones para mover sus productos.

Lo que esto significa es que la ofensiva militar estadounidense en el Caribe, aunque genera titulares y recupera cocaína, puede estar enfocada en el lugar equivocado. O al menos, no en el lugar donde ocurre la mayor parte del daño. Los mil kilos recuperados en República Dominicana son significativos, pero representan una fracción del flujo total. Mientras los buques de guerra estadounidenses patrullan el Caribe, destruyendo lanchas rápidas y capturando cargamentos, la ruta del Pacífico sigue siendo la autopista principal para los narcotraficantes que abastecen el mercado estadounidense.

Esta realidad plantea preguntas incómodas sobre la efectividad de la estrategia actual. ¿Tiene sentido concentrar recursos en una ruta que ya no es la principal? ¿O los traficantes simplemente se han movido porque saben dónde buscarán los estadounidenses? Lo que es claro es que los números no mienten. El Caribe, a pesar de su historia y su visibilidad en la guerra contra las drogas, ya no es donde ocurre la mayoría del tráfico. Y mientras la administración Trump celebra cada lancha destruida y cada cargamento incautado en aguas caribeñas, la verdadera ruta del narcotráfico sigue fluyendo en otra parte.

El gobierno de Trump afirma luchar contra los cárteles de narcotraficantes a los que califica de terroristas
— Reportaje del New York Times
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el gobierno de Trump enfatiza tanto el Caribe si los datos muestran que el Pacífico es la ruta principal?

Model

Porque el Caribe tiene historia. Miami Vice, los cárteles colombianos, décadas de operaciones visibles. Es lo que la gente reconoce. Además, es más fácil mostrar resultados ahí: lanchas destruidas, cargamentos incautados, fotos de paquetes con logos. El Pacífico es más difícil de patrullar, más difícil de comunicar.

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Entonces, ¿los traficantes simplemente se movieron a donde hay menos vigilancia?

Model

Probablemente. O tal vez nunca dejaron el Pacífico. Quizás el Caribe fue siempre una ruta secundaria que se volvió más visible cuando los traficantes principales se fueron. Lo que sabemos es que los números no mienten: diecinueve mil kilos incautados en el Caribe este año suena como mucho, pero es una fracción de lo que fluye por el Pacífico.

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¿Qué significa eso para la estrategia estadounidense?

Model

Que tal vez están ganando batallas pero perdiendo la guerra. Cada lancha que destruyen es un golpe real, pero si la mayoría del tráfico ocurre en otro lugar, entonces están gastando recursos en el lugar equivocado. O al menos, no en el lugar donde ocurre el daño más grave.

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¿Los traficantes saben esto?

Model

Casi seguro. Son organizaciones sofisticadas. Entienden dónde está la presión y dónde no. Si el Caribe se vuelve demasiado peligroso, se adaptan. Usan el Pacífico. Usan otras rutas. La cocaína tiene que llegar a Estados Unidos de alguna forma, y encontrarán el camino menos resistido.

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¿Entonces la ofensiva en el Caribe es inútil?

Model

No es inútil. Mil kilos de cocaína no llegan a las calles estadounidenses. Tres personas murieron en ese ataque. Pero sí es incompleta. Es como limpiar una habitación mientras ignoras que la puerta principal está abierta. Puedes hacer que una parte se vea mejor, pero el problema real sigue entrando por otro lado.

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