En el horizonte tecnológico que Elon Musk traza desde el podcast de Joe Rogan, el teléfono inteligente no evoluciona: desaparece. Para 2030 o 2031, según su pronóstico, el dispositivo que hoy habita cada bolsillo será reemplazado por un nodo silencioso que delega todo pensamiento a una inteligencia artificial remota. Es una predicción que no habla solo de gadgets, sino de la relación misma entre la mente humana y la máquina.