En un momento en que la inteligencia artificial avanza más rápido de lo que la humanidad puede comprender sus consecuencias, tres de los arquitectos más influyentes de esa carrera —Elon Musk, Sam Altman y Dario Amodei— convergieron en una posición inusual: la necesidad de frenar. Su acuerdo, surgido el sábado 12 de septiembre de 2026, no borra la rivalidad comercial que los separa, pero revela que ciertos miedos trascienden la competencia. La pregunta que queda suspendida no es si desacelerar es posible, sino si la voluntad declarada se convertirá en acción real antes de que los sistemas super