En cada generación, hay niños que llegan a las aulas cargando dones que el mundo aún no sabe nombrar. Toni García, maestro murciano reconocido entre los mejores del planeta, lleva años advirtiendo que la escuela primaria es el único momento en que esos dones pueden salvarse o perderse para siempre. Su argumento no es sentimental: es estructural. Sin pianos, sin lienzos, sin laboratorios, sin maestros entrenados para ver lo que no siempre brilla de forma obvia, el talento no muere con estrépito, simplemente se apaga.