En una tarde ordinaria en González Catán, cuatro jóvenes con autismo que regresaban de su centro educativo fueron interceptados por dos hombres armados en motocicleta, quienes los despojaron de sus teléfonos con violencia física y amenazas de muerte. El hecho, registrado por cámaras de seguridad, no es solo un robo: es el retrato de una vulnerabilidad que la sociedad aún no ha sabido proteger. Los atacantes permanecen libres, y la pregunta que uno de los jóvenes lanzó al aire —'¿Me voy a morir?'— sigue resonando como una interpelación colectiva.
Motochorros asaltaron y golpearon a cuatro jóvenes autistas para robarles celulares
Cuatro jóvenes con autismo fueron víctimas de violencia física y amenazas armadas; uno sufrió golpes en la cabeza con la culata de un arma.