En un momento en que la izquierda española navega entre la dispersión y la búsqueda de unidad, la eurodiputada de Podemos Irene Montero ha lanzado una doble propuesta que aspira a reconfigurar el espacio progresista: primarias amplias como instrumento de movilización colectiva, y una crítica sin concesiones a la política migratoria de la Unión Europea, a la que califica de criminal y racista. Su intervención no es solo una declaración táctica, sino una apuesta por definir los términos del debate ideológico en un continente donde la migración se ha convertido en el campo de batalla más disputad