Desde su escaño en el Parlamento Europeo, Irene Montero relanza una vieja promesa de la política española: las primarias abiertas como vía para unificar a la izquierda antes de las próximas elecciones generales. Con este gesto, la exministra de Igualdad no solo busca recuperar protagonismo frente a Sumar, sino que invoca una tradición participativa que Podemos nunca llegó a cumplir del todo. En la historia larga de las izquierdas, la pregunta sobre quién tiene derecho a representarlas rara vez se resuelve con un solo movimiento.