En las noches en que el fútbol se niega a rendir un veredicto durante noventa minutos, la historia se escribe desde los doce pasos. En el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, Boca Juniors y Vélez Sársfield disputaron un octavo de final de la Copa Argentina que terminó sin goles, dejando que la tanda de penales decidiera el destino de ambos. Fue el arquero Álvaro Montero quien cargó con la responsabilidad colectiva y la convirtió en clasificación, atajando dos disparos para que el Xeneize avance a cuartos de final, donde aguarda Racing en un duelo que promete elevar aún más la intensidad.