En el estrecho político que separa Ceuta del continente, dos administraciones se acusan mutuamente de haber fallado cuando más se necesitaba actuar. El Gobierno central tacha de desleal al presidente Juan Vivas por su gestión de la crisis migratoria, mientras Vivas responde que lo ocurrido fue una invasión evitable, frustrada por la falta de voluntad política en Madrid para ejecutar repatriaciones. Este enfrentamiento no es solo una disputa de competencias: es una pregunta abierta sobre qué significa gobernar en los márgenes de Europa, y quién responde cuando las instituciones no están a la al