Hay carreras que se construyen sobre la paciencia tanto como sobre el talento. Víctor Mollejo, delantero formado en el Atlético de Madrid, regresa este fin de semana al estadio del Real Zaragoza —equipo donde militó dos temporadas cedido y donde la afición lo quiso pese a sus continuas lesiones— pero esta vez viste los colores del Burgos. Tras un verano de espera sin respuesta, tres lesiones graves en pocos años y un largo proceso de recuperación, Mollejo encuentra en el técnico Ramis a alguien dispuesto a devolverle el tiempo que el cuerpo le robó.
Mollejo regresa como rival al Zaragoza donde siempre quiso jugar
Esperó todo el verano, pero Víctor le cerró la puerta
¿Por qué el Zaragoza rechazó a Mollejo si él quería volver y el Atlético ofrecía términos ventajosos?
Víctor Fernández, el entrenador, simplemente no quiso. Mollejo había estado cedido dos temporadas seguidas y el técnico prefería otras opciones. Es una decisión de criterio técnico.
Pero eso es lo que dice el artículo. No sabemos realmente por qué Víctor se opuso. ¿Fue por rendimiento, por lesiones, por otra cosa? El texto no lo explica.
Mollejo sufrió muchas lesiones en el Zaragoza. ¿Eso afectó su desempeño?
Claramente. En la primera temporada se rompió el tobillo y estuvo fuera tres meses. En la segunda, una rotura de cuádriceps lo sacó dos meses. Apenas pudo jugar.
Sí, pero el artículo dice que en 61 partidos hizo 8 goles. No sabemos si eso es poco o mucho para el tiempo que estuvo disponible. ¿Cuántos minutos realmente disputó?
¿Cómo terminó Mollejo en el Burgos?
Ramis lo conocía del Tenerife. Cuando Mollejo se quedó sin opciones después de romperse el cruzado en el filial del Atlético, eligió a alguien que ya confiaba en él. Firmó por tres años.
Y el Atlético se queda con el 30 por ciento de cualquier traspaso futuro. Eso significa que el Atlético sigue teniendo un interés económico en su carrera, aunque ya no lo controle.
¿Está recuperado ya?
Está en proceso. Ramis dijo que querían ir con precaución. Ahora juega cinco partidos seguidos, fue titular en Ceuta. Parece que va bien.
Pero el artículo menciona que tuvo lesiones menores en dos partidos ya con el Burgos. Una en el sóleo, otra sin especificar. No sabemos si está completamente recuperado o si sigue siendo frágil.
O Pulso
- Mollejo esperó durante todo el verano de 2024 una llamada del Zaragoza que nunca llegó: Víctor Fernández vetó su regreso y lo dejó sin equipo tras años de cesiones.
- Tres lesiones de gravedad —fractura de tobillo, rotura de cuádriceps y ruptura de ligamento cruzado— han marcado a fuego una carrera que prometía más de lo que las circunstancias han permitido.
- Sin sitio en el Atlético y con el cruzado roto en el filial, Mollejo apostó por la confianza de Ramis, quien ya lo conocía del Tenerife, y firmó por el Burgos con un contrato de tres años.
- Tras meses de reintegración cautelosa y nuevos contratiempos menores, Mollejo encadena ya cinco partidos consecutivos de Liga y apunta a ser titular en el Ibercaja.
- El sábado, en el estadio donde quiso quedarse y nunca pudo consolidarse, Mollejo se medirá al Zaragoza como rival: un giro irónico que el fútbol reserva para quienes sobreviven a sus propias historias.
Hay carreras que se construyen sobre la paciencia tanto como sobre el talento. Víctor Mollejo, delantero formado en el Atlético de Madrid, regresa este fin de semana al estadio del Real Zaragoza —equipo donde militó dos temporadas cedido y donde la afición lo quiso pese a sus continuas lesiones— pero esta vez viste los colores del Burgos. Tras un verano de espera sin respuesta, tres lesiones graves en pocos años y un largo proceso de recuperación, Mollejo encuentra en el técnico Ramis a alguien dispuesto a devolverle el tiempo que el cuerpo le robó.
Víctor Mollejo pasó el verano de 2024 esperando una llamada que nunca llegó. El Zaragoza estaba dispuesto a asumir parte de su salario en una operación que podría haber derivado en traspaso definitivo, y Mollejo quería volver. Pero Víctor Fernández se negó. No habría tercera temporada para el delantero en el equipo donde la afición lo había querido pese a sus problemas físicos.
Mollejo había llegado al Zaragoza en dos cesiones consecutivas desde el Atlético, acumulando 61 partidos y 8 goles. En ambas temporadas, las lesiones truncaron su continuidad: una fractura de tobillo en la primera y una rotura de cuádriceps en la segunda lo limitaron a apenas los últimos compases de cada campaña. Su historia en el Atlético era la de un jugador que nunca encontró su lugar: cinco cesiones distintas y ninguna oportunidad real con Simeone.
Tras el rechazo del Zaragoza, Mollejo recaló en el filial atlético dirigido por Fernando Torres, donde comenzó a destacar con tres goles en once partidos. Pero a finales de noviembre sufrió una ruptura del ligamento cruzado que le costó toda la temporada.
Este verano era definitivo. Mollejo eligió el camino de la confianza conocida: Ramis, quien ya lo había dirigido en el Tenerife, lo fichó para el Burgos con un contrato de tres años. La reintegración fue lenta y con nuevos contratiempos menores, pero el técnico fue claro: "Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas."
Ahora, tras cinco partidos consecutivos de Liga, Mollejo apunta a ser titular en el Ibercaja, el estadio del Zaragoza. Regresa como rival, no como cedido. Regresa después de casi un año fuera del fútbol. Y regresa bajo las órdenes de alguien que cree en él lo suficiente como para darle tiempo.
Víctor Mollejo pasó el verano de 2024 esperando una llamada que nunca llegó. El delantero del Burgos, entonces sin equipo tras años de cesiones en el Atlético de Madrid, había negociado con el Real Zaragoza los términos de un regreso. El club aragonés estaba dispuesto a asumir el 30 por ciento de su salario en una operación que podría haber derivado en traspaso definitivo. Mollejo quería volver. Pero Víctor Fernández, el entrenador del Zaragoza, se negó. No habría tercera temporada para el delantero de La Villa de Don Fadrique en el equipo donde había sido querido por la afición pese a sus problemas físicos.
Mollejo llegó al Zaragoza en dos ocasiones consecutivas como cedido desde el Atlético, acumulando 61 partidos oficiales y 8 goles en ambas campañas. La primera temporada, en la 2022-23, sufrió una fractura de tobillo que lo obligó a operarse en febrero y lo mantuvo fuera más de tres meses. Forzó su regreso antes de que terminara la Liga para disputar los tres últimos encuentros. En la 2023-24, el panorama fue similar pero más severo. Mollejo fue titular en el primer partido bajo las órdenes de Víctor, frente al Espanyol, pero en un entrenamiento posterior sufrió una rotura importante en el cuádriceps que lo apartó del terreno de juego durante dos meses. Solo reaparició en las tres últimas jornadas de la temporada.
La historia de Mollejo en el Atlético de Madrid es la de un jugador que nunca encontró su lugar en el primer equipo. Llegó al club colchonero en 2010 y pasó por cinco cesiones distintas: Deportivo, Getafe, Mallorca, Tenerife y Zaragoza. Diego Simeone nunca lo consideró una opción viable. Tras el rechazo del Zaragoza en el verano de 2024, Mollejo se quedó en el filial atlético dirigido por Fernando Torres, donde comenzó a destacar con tres goles en once partidos de Primera RFEF. Pero a finales de noviembre sufrió una ruptura del ligamento cruzado que le costó toda la temporada.
Este verano era definitivo. Mollejo necesitaba salir del Atlético y recuperar su carrera. Eligió el camino que conocía: el de un entrenador que ya lo había dirigido. Ramis, quien lo había tenido en el Tenerife en la temporada 2021-22, lo fichó para el Burgos con un contrato de tres años. El acuerdo incluía una cláusula que permitía al Atlético quedarse con el 30 por ciento de cualquier futuro traspaso. Ramis fue clave en la decisión. "Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas", dijo el entrenador burgalés a mediados de octubre, cuando Mollejo apenas había acumulado minutos en dos encuentros, ambos marcados por nuevas lesiones menores: una en el sóleo frente a Las Palmas y otra ante el Huesca.
Ahora, después de meses de recuperación y reintegración gradual, Mollejo ha jugado cinco partidos de Liga consecutivos. El sábado pasado en Ceuta fue titular en la primera parte. Lo probable es que vuelva a serlo en el Ibercaja, en el estadio del Zaragoza, el equipo donde quiso estar y donde nunca pudo consolidarse. Es un escenario nuevo para él, aunque el lugar sea familiar. Regresa como rival, no como cedido. Regresa después de una lesión grave que lo apartó casi un año del fútbol. Y regresa bajo las órdenes de alguien que cree en él lo suficiente como para darle tiempo.
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Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas— Ramis, entrenador del Burgos, en octubre de 2025