En un giro histórico para el mundo árabe, el rey Mohamed VI designó el 29 de septiembre a Fatima Zahra Mansouri como jefa de Gobierno de Marruecos, convirtiéndola en la segunda mujer en liderar un ejecutivo árabe. El nombramiento, que sigue a la victoria electoral del PAM, no es solo un gesto simbólico: Mansouri llega con décadas de experiencia en alcaldías, ministerios y dirección partidaria, en un momento en que el país exige renovación real frente a la desigualdad y el desencanto ciudadano.
Mohamed VI nombra a Fatima Zahra Mansouri primera jefa de Gobierno en la historia de Marruecos
Primera mujer al frente del Ejecutivo marroquí en la historia
¿Por qué el rey eligió a Mansouri en lugar del líder formal del PAM?
La Constitución le da libertad para hacerlo. Mansouri tenía lo que necesitaba: experiencia como alcaldesa, ministra de Urbanismo, y coordinadora del partido. Eso la hacía más creíble para negociar una coalición.
Pero ¿sabemos quién era el líder formal del PAM en ese momento? El texto dice que ella coordina la dirección colegiada desde febrero de 2024, lo que sugiere que no hay un líder único.
Entonces el nombramiento responde a la Constitución, pero también a una estrategia política del rey.
Exacto. El rey necesitaba proyectar renovación después de que el gobierno anterior sufriera un castigo electoral. Mansouri representa eso: es mujer, tiene experiencia, y su designación envía un mensaje de modernización.
¿Qué tan fuerte es ese mensaje si la abstención fue del 62 por ciento? Eso sugiere que muchos marroquíes no están convencidos de que nada vaya a cambiar.
¿Cuáles son los desafíos más inmediatos que enfrenta?
Construir una mayoría de 198 escaños en un parlamento fragmentado. El PAM tiene 97, así que necesita aliados. Y luego está la agenda del rey: reducir desigualdades, crear empleo para jóvenes, y preparar el Mundial 2030.
¿Tenemos números sobre cuántos escaños podrían sumarle los otros partidos? El texto menciona que el RNI sufrió un castigo electoral, así que probablemente no sea un aliado fácil.
¿Qué significa que el monarca retenga amplias prerrogativas?
Que aunque ella sea jefa de Gobierno, el rey sigue siendo la autoridad final en decisiones clave. Es un sistema donde el poder ejecutivo está compartido, aunque formalmente ella encabece el gobierno.
El Pulso
- Una abstención del 62 por ciento —la más alta en dos décadas— reveló el profundo hartazgo de la ciudadanía marroquí, especialmente entre jóvenes y habitantes de grandes ciudades.
- El PAM ganó con apenas 97 de 395 escaños, lo que obliga a Mansouri a construir una coalición parlamentaria compleja en un sistema donde el monarca conserva amplias prerrogativas.
- La inflación y la percepción de desigualdades crecientes castigaron al gobierno saliente, y el nuevo ejecutivo hereda esa presión social sin margen para demoras.
- Mansouri debe equilibrar una agenda doméstica urgente —empleo juvenil, vivienda, salud, educación— con la preparación de infraestructuras para el Mundial de Fútbol 2030, que Marruecos coorganiza con España y Portugal.
- Su trayectoria como alcaldesa de Marrakech y ministra de Urbanismo la convierte en una figura técnicamente preparada para los desafíos más inmediatos, más allá del valor histórico de su designación.
En un giro histórico para el mundo árabe, el rey Mohamed VI designó el 29 de septiembre a Fatima Zahra Mansouri como jefa de Gobierno de Marruecos, convirtiéndola en la segunda mujer en liderar un ejecutivo árabe. El nombramiento, que sigue a la victoria electoral del PAM, no es solo un gesto simbólico: Mansouri llega con décadas de experiencia en alcaldías, ministerios y dirección partidaria, en un momento en que el país exige renovación real frente a la desigualdad y el desencanto ciudadano.
El 29 de septiembre, el rey Mohamed VI designó a Fatima Zahra Mansouri como jefa de Gobierno de Marruecos, un hecho sin precedentes en la historia del país. La decisión llegó tras la victoria del Partido de la Autenticidad y Modernidad en las elecciones del 23 de septiembre, donde obtuvo 97 de los 395 escaños disponibles. Aunque la Constitución de 2011 obliga al monarca a nombrar al jefe de Gobierno del partido ganador, no le impone elegir a su líder formal. Mohamed VI apostó por Mansouri, figura consolidada con experiencia en múltiples niveles del Estado.
Nacida en 1976 en Marrakech, Mansouri estudió Derecho en la Universidad Mohammed V de Rabat y completó posgrados en Montpellier. Se especializó en derecho inmobiliario antes de volcarse a la política. Fue la primera mujer alcaldesa de Marrakech —cargo que ejerció entre 2009 y 2015, y nuevamente desde 2021—, ministra de Urbanismo en el gobierno de Akhannouch y, desde 2024, coordinadora de la dirección colegiada del PAM. Esa acumulación de responsabilidades la posicionó como la candidata más sólida para liderar una coalición en un parlamento fragmentado.
El nombramiento es el segundo caso de una mujer al frente de un ejecutivo árabe, tras Najla Bouden en Túnez, y proyecta un mensaje claro de modernización. Sin embargo, las elecciones que lo precedieron mostraron una ciudadanía desencantada: la abstención rozó el 62 por ciento, concentrada en ciudades y entre votantes jóvenes, y el voto fue también un castigo a la gestión saliente marcada por la inflación y la desigualdad.
Mansouri hereda un mandato hasta 2031 con desafíos de envergadura: construir una mayoría parlamentaria de 198 escaños, gestionar una coalición de intereses divergentes y abordar la agenda que el propio Mohamed VI ha trazado para superar el «Marruecos a dos velocidades». A ello se suma la preparación del Mundial de 2030, que Marruecos coorganiza con España y Portugal, y que demandará inversiones masivas en infraestructuras y urbanismo —ámbitos donde Mansouri acumula experiencia directa. Su designación es, a la vez, un gesto histórico y una apuesta pragmática por una figura con las herramientas necesarias para los años más exigentes que se avecinan.
El martes 29 de septiembre, el rey Mohamed VI designó a Fatima Zahra Mansouri como jefa de Gobierno de Marruecos, un acontecimiento sin precedentes en la historia del país. La decisión llegó días después de que su partido, el Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), ganara las elecciones legislativas del 23 de septiembre con 97 de los 395 escaños disponibles, superando al Rassemblement National des Indépendants con 66 escaños e Istiqlal con 65. Aunque la Constitución de 2011 obliga al monarca a designar al jefe de Gobierno del partido ganador, no lo fuerza a elegir al líder formal de la formación. Mohamed VI optó por Mansouri, una figura política consolidada que combina experiencia en múltiples niveles de gobierno.
Mansouri nació en 1976 en Marrakech en el seno de una familia de notables regionales. Su padre, Abderrahman Mansouri, fue pachá de Marrakech y embajador en Emiratos Árabes Unidos. Estudió en colegios franceses de su ciudad natal, se licenció en Derecho por la Universidad Mohammed V de Rabat y completó estudios de posgrado en la Universidad de Montpellier. Su carrera profesional se especializó en derecho inmobiliario y mercantil antes de transitar hacia la política.
Su trayectoria política es extensa. Fue la primera mujer alcaldesa de Marrakech, cargo que ocupó de 2009 a 2015 y nuevamente desde 2021. Ha servido como diputada en varias legislaturas y, desde 2021, fue ministra de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad en el gobierno anterior de Aziz Akhannouch. Desde febrero de 2024 coordina la dirección colegiada del PAM. Esta acumulación de responsabilidades locales, ministeriales y partidarias la posicionó como la candidata más sólida para negociar una coalición en un parlamento fragmentado.
El nombramiento reviste significado en varios planos. Es el segundo caso de una mujer al frente del Ejecutivo en el mundo árabe, tras Najla Bouden en Túnez, y proyecta un mensaje explícito de modernización y mayor presencia femenina en espacios de poder. Las elecciones que precedieron este cambio reflejaron, sin embargo, una ciudadanía desencantada. La abstención alcanzó alrededor del 62 por ciento, la más alta en dos décadas, concentrada especialmente en grandes ciudades y entre votantes jóvenes. El voto fue también un castigo electoral al gobierno saliente, marcado por la inflación y la percepción generalizada de desigualdades sociales crecientes.
El cambio de liderazgo busca proyectar renovación tras el desgaste acumulado. Mansouri hereda un mandato que se extiende hasta 2031 y que enfrenta desafíos de envergadura. El más inmediato es construir una mayoría parlamentaria de 198 escaños en un sistema donde el monarca retiene amplias prerrogativas. El segundo es gestionar una coalición probablemente compleja entre formaciones con intereses divergentes. El tercero es abordar la agenda que el propio Mohamed VI ha marcado: superar lo que denomina un «Marruecos a dos velocidades» y reducir las desigualdades sociales y territoriales.
Esta agenda se entrelaza con prioridades concretas: empleo juvenil, vivienda, salud y educación. Pero hay un proyecto de escala mayor que demandará recursos y atención: Marruecos es coorganizador del Mundial de 2030 junto a España y Portugal, lo que implica inversiones significativas en infraestructuras y urbanismo. Precisamente en estos ámbitos Mansouri acumula experiencia directa como alcaldesa y ministra. Su designación, entonces, no es solo un gesto simbólico hacia la modernización política, sino una apuesta por una figura con herramientas específicas para navegar los años más exigentes que se avecinan.
Citas Notables
El rey insistió en la necesidad de superar el «Marruecos a dos velocidades» y reducir las desigualdades sociales y territoriales— Mohamed VI, según el comunicado real