Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Rey Mohamed VI eligió hablar de una sola cosa: el Sáhara Occidental. En ese gesto de concentración deliberada, el monarca marroquí reveló no solo una prioridad diplomática, sino una apuesta estratégica en un momento en que Washington, bajo la administración Trump, ha decidido respaldar activamente la soberanía marroquí sobre el territorio disputado. Décadas de conflicto sin resolver se encuentran ahora con una convergencia inusual de voluntades políticas, mientras el futuro de la Minurso y de las negociaciones permanece abierto e incierto.
Mohamed VI centra su discurso en la ONU en el Sáhara, sin mencionar Ceuta ni migración
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