En el verano mediterráneo, cuando el mar devuelve lo que los puertos pierden, una enorme defensa portuaria apareció varada entre sombrillas y bañistas en la playa de Alassio, Liguria. Lo que parecía un enigma surgido de las profundidades resultó ser un objeto mundano desplazado por corrientes marinas, probablemente desde el puerto industrial de Vado Ligure. El incidente nos recuerda que el mar no distingue entre lo cotidiano y lo extraordinario: todo lo arrastra con la misma indiferencia, y somos nosotros quienes decidimos el significado de lo que llega a la orilla.