A los 99 años, Mirtha Legrand —figura que ha tejido su presencia en la televisión argentina durante décadas— regresó al sanatorio Mater Dei apenas cinco días después de haber sido dada de alta, cuando una recaída gripal derivó en neumopatía. Su historia nos recuerda que la fragilidad del cuerpo no entiende de calendarios ni de recuperaciones aparentemente exitosas, y que el umbral entre la mejoría y la recaída puede ser tan estrecho como unos pocos días en casa. Mientras la medicina evalúa su estado, una institución entera —su programa, su familia, su público— aguarda en silencio.
Mirtha Legrand es hospitalizada nuevamente cinco días después de recibir el alta médica
Mirtha Legrand, de 99 años, enfrenta una recaída en su salud que requiere hospitalización nuevamente, afectando su capacidad de trabajar y requiriendo cuidados médicos intensivos.