En un país donde la distancia entre la capital y las regiones suele medirse también en calidad de atención médica, el ministro de Salud Luis Dyer Fernández viajó a Trujillo para hacer lo que pocas veces ocurre: escuchar antes de decidir. Su recorrido por hospitales y centros de salud de La Libertad no fue solo una inspección administrativa, sino un gesto de reconocimiento de que las reformas verdaderas comienzan donde viven los pacientes.