Ante la presión del Congreso y la angustia ciudadana por la inseguridad, el ministro del Interior César Astudillo presentó una estrategia de cinco ejes que aspira a transformar la relación del Estado peruano con el crimen: dejar de correr detrás de los delitos para comenzar a anticiparlos. Con un presupuesto de S/ 1,175 millones y la propuesta de incorporar licenciados militares a la Policía Nacional, el Gobierno apuesta por un cambio de paradigma que, como todo cambio institucional profundo, encontrará su verdadera prueba no en el anuncio, sino en la ejecución coordinada.