Durante años puede desarrollarse sin presentar síntomas evidentes
En el umbral del Día Nacional de la Diabetes, el Ministerio de Salud del Perú reveló que casi nueve millones de ciudadanos viven con diabetes o prediabetes, muchos de ellos sin saberlo. La enfermedad avanza en silencio, tocando cada vez más a personas jóvenes, y recuerda que los hábitos cotidianos —lo que comemos, cómo nos movemos— son también decisiones sobre el futuro del cuerpo. Ante esta realidad, la ciencia no ofrece misterios sino claridad: la detección temprana y los cambios de estilo de vida pueden alterar el curso de millones de vidas.
- Más de 2.8 millones de peruanos viven con diabetes y 6.4 millones más están en la antesala de desarrollarla, configurando una crisis silenciosa de proporciones nacionales.
- Uno de cada cuatro diabéticos desconoce su condición, lo que significa que miles de personas acumulan daño en riñones, ojos, corazón y nervios sin recibir ningún tratamiento.
- La enfermedad ya no respeta la frontera de la edad: los registros muestran un aumento alarmante de casos en adultos jóvenes, vinculado al sedentarismo y la alimentación ultraprocesada.
- El Instituto Nacional de Salud urge evaluaciones anuales para mayores de 35 años y controles preventivos para jóvenes con factores de riesgo como obesidad o antecedentes familiares.
- La respuesta posible está al alcance: 30 minutos diarios de actividad física, una dieta basada en alimentos reales y reducir el consumo de azúcar y ultraprocesados pueden frenar el avance de la enfermedad.
El 20 de junio, Día Nacional de la Diabetes, el Ministerio de Salud presentó un panorama que obliga a detenerse: aproximadamente 2.8 millones de peruanos padecen diabetes y otros 6.4 millones tienen prediabetes. Lo más inquietante es que al menos uno de cada cuatro casos permanece sin diagnosticar, dejando a esas personas expuestas a complicaciones graves —daño renal, pérdida de visión, infartos, lesiones nerviosas y amputaciones— sin que lo sepan.
Henry Trujillo Aspilcueta, especialista del Instituto Nacional de Salud, advirtió que la diabetes puede avanzar durante años sin síntomas evidentes, y que el error más común es creer que solo afecta a adultos mayores. Los registros muestran lo contrario: la enfermedad golpea cada vez más a personas jóvenes, impulsada por el sobrepeso, el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios. La diabetes tipo 2, que representa el 96% de los casos en el país, está directamente ligada a estos factores modificables.
Frente a este escenario, el INS estableció recomendaciones concretas: evaluaciones preventivas anuales para todos los mayores de 35 años, y controles más tempranos para quienes presenten factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares, hipertensión o prediabetes previa. En cuanto a la prevención, el mensaje es claro y sin rodeos: más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales; 30 minutos diarios de actividad física; ocho vasos de agua al día; y una reducción drástica de gaseosas, ultraprocesados y grasas saturadas. Recomendaciones conocidas, pero cuya urgencia nunca había sido tan evidente.
El Ministerio de Salud presentó cifras alarmantes sobre la diabetes en el Perú coincidiendo con la conmemoración del Día Nacional de la Diabetes el 20 de junio. Según la institución, aproximadamente 2.8 millones de peruanos viven actualmente con diabetes, mientras que otros 6.4 millones presentan prediabetes, una condición que los coloca en riesgo significativo de desarrollar la enfermedad en los próximos años. Lo más preocupante es que al menos uno de cada cuatro casos permanece sin diagnosticar, un vacío que retrasa el acceso a tratamiento preventivo y expone a los pacientes a complicaciones graves.
Henry Trujillo Aspilcueta, especialista del Centro Nacional de Alimentación y Vida Saludable del Instituto Nacional de Salud, advirtió sobre la naturaleza silenciosa de la enfermedad. Muchas personas creen erróneamente que la diabetes afecta solo a adultos mayores, pero los registros muestran un aumento preocupante en casos entre población más joven. El especialista enfatizó que durante años la enfermedad puede avanzar sin síntomas evidentes, lo que explica por qué tantos casos permanecen sin detectar hasta que las complicaciones ya son severas.
Las consecuencias de no diagnosticar y tratar la diabetes a tiempo son profundas. La enfermedad puede dañar la vista, comprometer la función renal, afectar el corazón, lesionar los nervios periféricos e incluso llevar a amputaciones. Estos riesgos se amplifican cuando la diabetes viene acompañada de otros problemas de salud como hipertensión, obesidad y alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos, factores que juntos elevan significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
La diabetes tipo 2 representa el 96 por ciento de los casos registrados en el país y está estrechamente vinculada a factores modificables: exceso de peso, inactividad física y patrones alimentarios deficientes. Esta realidad sugiere que una parte importante de la carga de la enfermedad podría prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida. Frente a este panorama, el Instituto Nacional de Salud ha establecido recomendaciones claras para la detección temprana. Todas las personas mayores de 35 años deberían someterse a evaluaciones preventivas al menos una vez al año. Para los más jóvenes, los controles son recomendados si presentan factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares directos de diabetes, presión arterial elevada, perfil lipídico anormal, prediabetes previa, sedentarismo o historial de diabetes gestacional.
Trujillo también ofreció orientaciones prácticas sobre prevención. Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales forma la base de una alimentación protectora. La actividad física diaria de al menos 30 minutos y la ingesta de ocho vasos de agua al día complementan esta estrategia. Simultáneamente, es necesario reducir drásticamente el consumo de gaseosas, bebidas azucaradas, comidas rápidas, productos ultraprocesados, carnes procesadas y grasas saturadas. Estas recomendaciones no son nuevas, pero su importancia se amplifica cuando se considera que afectan a casi nueve millones de peruanos que ya tienen diabetes o prediabetes, y potencialmente a millones más en riesgo.
Notable Quotes
Muchas personas creen que la diabetes solo afecta a los adultos mayores, pero cada vez vemos casos en personas más jóvenes. Lo preocupante es que durante años puede desarrollarse sin presentar síntomas evidentes.— Henry Trujillo Aspilcueta, especialista del Centro Nacional de Alimentación y Vida Saludable
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el Minsa decidió divulgar estas cifras precisamente ahora, en junio?
El Día Nacional de la Diabetes el 20 de junio es el momento tradicional para que los ministerios de salud en toda la región hagan un balance público. Es una oportunidad para visibilizar un problema que muchas personas no sienten como urgente porque la enfermedad avanza sin síntomas.
Uno de cada cuatro casos sin diagnosticar es una cifra enorme. ¿Qué explica esa brecha?
Muchas personas simplemente no se hacen pruebas. No tienen síntomas evidentes, se sienten bien, y la diabetes tipo 2 es silenciosa. Además, acceder a evaluaciones preventivas requiere tiempo y recursos que no todos tienen disponibles.
El especialista menciona que ahora ven diabetes en personas más jóvenes. ¿Qué ha cambiado?
Los patrones de vida han cambiado radicalmente. Más sedentarismo, más alimentos ultraprocesados, más bebidas azucaradas. Los jóvenes están expuestos a los mismos factores de riesgo que antes afectaban principalmente a adultos mayores.
Si la diabetes tipo 2 representa el 96 por ciento de los casos y está vinculada a peso y actividad física, ¿por qué no es simplemente un problema individual?
Porque los factores que conducen a la obesidad y el sedentarismo no son puramente individuales. Son estructurales: acceso a alimentos saludables, espacios seguros para ejercitarse, información clara, tiempo disponible. Eso es salud pública.
Las recomendaciones del especialista —frutas, verduras, 30 minutos de ejercicio— suenan simples. ¿Por qué no funcionan a escala?
Porque la simplicidad de la recomendación no refleja la complejidad de implementarla. Requiere cambio de hábitos profundos, acceso económico, entorno que lo facilite. Para millones de peruanos, eso no está garantizado.