Desminado y reconstrucción: normalizar Ormuz llevará hasta final de año

Irán ha demostrado que puede cerrar Ormuz cuando quiera
La capacidad de bloqueo de Irán ha sembrado desconfianza duradera en operadores marítimos y aseguradoras.

El desminado del estrecho y reparación de 30+ instalaciones energéticas dañadas requerirán 40-50 días mínimo, con costos de decenas de miles de millones de dólares. Más de 500 buques bloqueados en el Golfo Pérsico deberán usar rutas alternativas más peligrosas mientras navieras y aseguradoras evalúan seguridad de la zona.

  • Desminado del estrecho: 40-50 días; reparación de 30+ instalaciones energéticas dañadas
  • Más de 500 buques bloqueados en el Golfo Pérsico
  • Costos de reparación: decenas de miles de millones de dólares
  • Recuperación completa prevista: finales de 2026
  • Negociaciones de 60 días sobre sanciones y programa nuclear iraní

Tras pacto entre EE.UU. e Irán, el estrecho de Ormuz reabrirá pero la recuperación completa del suministro energético podría extenderse hasta fin de año debido a desminado, daños en infraestructuras y cautela del sector marítimo.

Hace tres meses y medio que Estados Unidos e Irán libraban una guerra que amenazaba con paralizar el comercio mundial. Esta semana alcanzaron un acuerdo de paz que promete reabrir el estrecho de Ormuz, la arteria por la que fluye una parte decisiva del petróleo y gas natural del planeta. El precio del crudo se desplomó con la noticia. Los gobiernos respiraron aliviados. Pero cualquiera que espere que los barcos vuelvan a navegar con normalidad en las próximas semanas está siendo demasiado optimista.

Lo que viene ahora es un trabajo de reconstrucción que podría extenderse hasta finales de año. Primero está el desminado. Durante el conflicto, Irán sembró minas en las vías marítimas reconocidas por el derecho internacional, las rutas que los barcos necesitan para transitar con seguridad. Limpiar esa zona llevará entre 40 y 50 días según los cálculos del sector. Pero el tiempo no es el único problema. Las navieras y las aseguradoras que cubren los riesgos de navegación no van a ser las primeras en aventurarse. Fueron ellas las que pararon sus operaciones en el Golfo Pérsico cuando comenzaron los bombardeos, incluso antes de que Irán cerrara formalmente el paso. Ahora esperarán a que otros demuestren que la zona es segura antes de reanudar sus viajes.

Más de 500 buques están atrapados en el Golfo Pérsico. Mientras se limpian las minas, estos barcos no pueden usar las autopistas marítimas habituales. Tendrán que tomar rutas alternativas más próximas a las costas de Irán y Omán, caminos menos seguros y más lentos. Algunas embarcaciones ya lo han hecho en las últimas semanas, navegando con las luces apagadas y escoltadas por buques estadounidenses. Despejar este atasco de cientos de barcos llevará semanas más.

La infraestructura energética del Golfo Pérsico está dañada. Según la Agencia Internacional de la Energía, más de 30 instalaciones han sufrido daños moderados o graves: refinerías, plantas petroquímicas, pozos de petróleo y gas. Dos de las catorce líneas de licuefacción del complejo de Ras Laffan, el mayor del mundo, resultaron afectadas. Las reparaciones costarán decenas de miles de millones de dólares y en algunos casos podrían llevar años. Los pozos que fueron cerrados durante la guerra tendrán que ser reabiertos y puestos en marcha de nuevo, un proceso que no es instantáneo.

Lo que hace todo esto más complicado es la desconfianza que Irán ha sembrado. Al demostrar que puede cerrar Ormuz cuando quiera, ha dejado una cicatriz en la confianza de los operadores marítimos. Las aseguradoras van a cobrar primas más altas. Los precios de las mercancías subirán. Incluso si se alcanza un acuerdo definitivo en las negociaciones de 60 días que acaban de comenzar, aspectos clave siguen sin estar cerrados: el alcance del alivio de sanciones, la definición exacta de lo que significa libre tránsito, el programa nuclear iraní. Cualquier tropiezo en esas conversaciones podría volver a cerrar el grifo.

Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, lo resume así: no volveremos a los niveles de tráfico previos a la guerra hasta finales de año. El sector marítimo reacciona con máxima cautela. Paul Donovan, economista jefe de UBS Wealth Management, señala que ni siquiera está claro el alcance completo de los daños a la infraestructura petrolera. Christian Schulz, economista jefe de Allianz Global Investors, advierte que incluso con un acuerdo definitivo, la seguridad regional podría quedar más frágil que antes del conflicto.

La reapertura de Ormuz es el primer paso, determinante para la economía mundial. Pero es solo eso: el primer paso. Lo que viene después es un proceso lento, cauteloso y lleno de riesgos que nadie puede acelerar simplemente porque el acuerdo esté firmado.

Solo a final de año volveremos a los niveles de tráfico en Ormuz de antes de la guerra. Hay que limpiar la zona de minas, lo que puede llevar unas cuantas semanas. Nadie va a querer ser el primero en adentrarse.
— Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy
Aunque se reabra el estrecho de Ormuz, es poco probable que la normalización de los flujos de petróleo sea inmediata. El aumento de la producción se ve limitado por cuellos de botella operativos y problemas logísticos.
— Kerstin Hottner, responsable de materias primas en Vontobel
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué si hay un acuerdo de paz, los barcos no pueden simplemente volver a navegar?

Model

Porque la paz no borra lo que la guerra dejó atrás. Las minas están ahí, en el fondo del agua. Nadie quiere ser el primero en cruzar.

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¿Cuánto tiempo tarda limpiar minas de un estrecho?

Model

Entre 40 y 50 días, según los expertos. Pero eso es solo si todo sale bien. Y mientras tanto, hay 500 barcos esperando.

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¿Qué pasa con esos 500 barcos?

Model

Tienen que tomar rutas alternativas, más peligrosas, más lentas. Algunos ya lo están haciendo con las luces apagadas, escoltados por la Marina estadounidense.

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¿Y la infraestructura? ¿Cuánto daño hubo?

Model

Más de 30 instalaciones energéticas dañadas. Refinerías, plantas de gas, pozos. La reparación costará decenas de miles de millones de dólares. Algunos daños tardarán años en repararse.

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Entonces, aunque se firme la paz, ¿el petróleo no fluye como antes?

Model

No. Y lo peor es que Irán ha demostrado que puede cerrar el paso cuando quiera. Eso cambia todo. Las aseguradoras van a cobrar más. Los precios subirán. La desconfianza va a perdurar.

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¿Cuándo volvemos a la normalidad?

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Finales de año, si todo va bien. Si las negociaciones de 60 días no se descarrilan. Si no hay nuevos sobresaltos. Muchos "si".

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