En el este de Siria, donde el desierto y el petróleo marcan las fronteras del poder, la base estadounidense de Al Omar volvió a ser blanco de drones lanzados por milicias iraquíes respaldadas por Irán. Es el vigésimo sexto ataque contra esa instalación desde octubre, parte de una campaña más amplia que suma 107 incidentes y que responde, en el lenguaje de la fuerza, al apoyo de Washington a Israel en Gaza. Sin víctimas reportadas esta vez, el ciclo de provocación y contención continúa su curso, recordándonos que las guerras modernas se libran también en los márgenes, con drones y negaciones pl
Milicias proiraníes atacan con drones la mayor base estadounidense en Siria
Cada ataque demuestra que pueden alcanzar objetivos estadounidenses cuando quieren
¿Por qué estas milicias atacan precisamente esta base?
Porque es la más grande de la coalición en Siria, y porque representa el apoyo estadounidense a Israel. Es un símbolo tangible de la presencia que quieren que se vaya.
¿Qué tan efectivos son estos ataques con drones?
Militarmente, no muy. Las defensas antiaéreas funcionan. Pero políticamente, cada ataque envía un mensaje: que pueden alcanzar objetivos estadounidenses cuando quieren.
¿Quién está detrás de estas milicias?
Irán. Respalda a estos grupos, les proporciona armas y dirección estratégica. Pero mantiene distancia oficial, permitiendo que los grupos reclamen los ataques.
¿Qué cambió después de las muertes en Jordania?
Nada, aparentemente. Irán pidió que pararan, pero los ataques continuaron. Eso sugiere que estas milicias tienen su propia dinámica, su propia agenda.
¿Qué significa la promesa estadounidense de una respuesta contundente?
Que Estados Unidos está considerando escalar. Pero también está atrapado: si responde demasiado fuerte, corre el riesgo de una guerra más amplia. Si no responde, parece débil.
El Pulso
- La base de Al Omar, la mayor instalación de la coalición internacional en Siria, fue atacada con drones el jueves por milicias proiraníes, activando sus sistemas de defensa aérea.
- El ataque no es un hecho aislado: desde octubre se han registrado 107 ofensivas similares, 26 de ellas dirigidas específicamente a esta base, en una campaña sostenida y deliberada.
- El mismo día del ataque, helicópteros estadounidenses sobrevolaron a baja altura el río Éufrates y se reportaron explosiones en Abu Kamal, cerca de la frontera iraquí, elevando la tensión en toda la zona.
- Aunque ninguno de los 158 ataques registrados entre Siria e Irak ha causado daños graves, la muerte de tres soldados estadounidenses en Jordania —atribuida a un dron— llevó a Washington a prometer una respuesta contundente.
- Las milicias continúan operando pese a que Irán supuestamente pidió el cese de actividades tras esas muertes, lo que revela la autonomía táctica de estos grupos y la dificultad de contenerlos diplomáticamente.
En el este de Siria, donde el desierto y el petróleo marcan las fronteras del poder, la base estadounidense de Al Omar volvió a ser blanco de drones lanzados por milicias iraquíes respaldadas por Irán. Es el vigésimo sexto ataque contra esa instalación desde octubre, parte de una campaña más amplia que suma 107 incidentes y que responde, en el lenguaje de la fuerza, al apoyo de Washington a Israel en Gaza. Sin víctimas reportadas esta vez, el ciclo de provocación y contención continúa su curso, recordándonos que las guerras modernas se libran también en los márgenes, con drones y negaciones plausibles.
La base estadounidense de Al Omar, enclavada en el campo petrolífero homónimo en la provincia siria de Deir Ezzor, fue atacada con drones el jueves por milicias iraquíes respaldadas por Irán. Los sistemas de defensa aérea de la instalación respondieron al ataque y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó que no hubo víctimas.
Detrás del ataque se encuentran grupos que integran la llamada Resistencia Islámica de Irak —entre ellos Kataib Hezbolá y Asaib Ahl al Haq—, organizaciones que desde mediados de octubre han protagonizado 107 ataques contra fuerzas estadounidenses en la región, 26 de ellos dirigidos específicamente a Al Omar. La motivación declarada es el apoyo militar de Estados Unidos a Israel en Gaza.
El mismo día del ataque, helicópteros estadounidenses sobrevolaron a baja altura el río Éufrates —línea que separa el territorio de la coalición del controlado por estas milicias— y testigos reportaron explosiones en Abu Kamal, ciudad fronteriza con Irak. La jornada dibujó un mapa de tensiones simultáneas a lo largo de toda la región.
En conjunto, entre Siria e Irak se han contabilizado 158 ataques contra bases estadounidenses sin daños graves, gracias en parte a los sofisticados sistemas antiaéreos de estas instalaciones. Sin embargo, la muerte de tres militares estadounidenses en Jordania —causada por un dron no reivindicado— cambió el tono: Washington prometió una respuesta contundente. Irán habría pedido a las milicias que cesaran sus operaciones tras ese incidente, pero los ataques no se detuvieron, evidenciando tanto la autonomía de estos grupos como la profundidad de una escalada que aún no encuentra su límite.
La base estadounidense más grande de la coalición internacional en Siria fue blanco de un ataque con drones el jueves. La instalación, ubicada en el campo petrolífero de Al Omar en la provincia de Deir Ezzor, en el este sirio, respondió con fuego de defensa aérea. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, no se reportaron víctimas en el incidente.
El ataque fue perpetrado por milicias iraquíes respaldadas por Irán. Estos grupos, que forman parte de lo que se conoce como la Resistencia Islámica de Irak, incluyen organizaciones como Kataib Hezbolá, Kataib Sayid al Shuhada, Asaib Ahl al Haq y Harakat Hezbolá al Nujaba. El ataque de este jueves se suma a una campaña más amplia de hostilidades contra las fuerzas estadounidenses en la región.
El mismo día del ataque con drones, helicópteros estadounidenses volaron a baja altura sobre el río Éufrates, la línea que separa el territorio controlado por la coalición del área dominada por estas milicias. Testigos reportaron explosiones en la ciudad de Abu Kamal, ubicada en la frontera con Irak. El Observatorio, con sede en Londres pero con personal desplegado en Siria, documentó estos eventos.
Desde mediados de octubre, el Observatorio ha registrado 107 ataques de estas milicias respaldadas por Irán. De estos, 26 han tenido como objetivo específico la base de Al Omar. Los ataques forman parte de una respuesta a la ofensiva militar estadounidense en apoyo a Israel contra la Franja de Gaza. Irán supuestamente pidió el cese de estas actividades tras la muerte de tres militares estadounidenses en Jordania, pero los ataques han continuado.
El alcance de la campaña es considerable. Entre Siria e Irak combinados, se han registrado 158 ataques contra bases estadounidenses. Ninguno ha causado daños graves, en parte porque estas instalaciones cuentan con sistemas de defensa antiaérea sofisticados. Sin embargo, una explosión de un dron en territorio jordano, que no ha sido reivindicada por ningún grupo, provocó las muertes que llevaron a Estados Unidos a prometer una respuesta contundente.
La escalada refleja tensiones más amplias en la región. Las milicias proiraníes utilizan los ataques con drones como herramienta política y militar, demostrando capacidad de golpear objetivos estadounidenses mientras mantienen una negación plausible sobre la responsabilidad. Estados Unidos, por su parte, mantiene una presencia militar significativa en Siria e Irak, ostensiblemente para combatir al Estado Islámico, pero también como parte de su estrategia regional más amplia. La base de Al Omar, como la instalación más grande de la coalición en Siria, representa un símbolo de esa presencia y un objetivo natural para quienes buscan desafiarla.
Citas Notables
Irán supuestamente pidió el cese de estas actividades tras la muerte de tres militares estadounidenses en Jordania— Observatorio Sirio de Derechos Humanos