Miles marchan en Brasil contra amnistía a Bolsonaro e inmunidad legislativa

Las propuestas afectarían directamente a miles de condenados por el intento de golpe de 2023 y podrían beneficiar al expresidente Bolsonaro, quien enfrenta una sentencia de 27 años de prisión.
El Congreso estaba compuesto por criminales que se autoprotegían mediante leyes
Una manifestante en Brasilia explicó por qué miles salieron a las calles para rechazar las medidas parlamentarias.
Mark

¿Por qué el Congreso aprobó estas dos medidas casi simultáneamente? ¿Hay una conexión estratégica?

Mimi

Parecen estar conectadas: primero amplían la inmunidad para que sea más difícil acusar legisladores, luego amnistían a los condenados. Es un movimiento de dos pasos para proteger tanto a los políticos como a Bolsonaro.

Luke

Pero hay que ser precisos: la amnistía se aprobó para "tramitar con carácter de urgencia", no fue aprobada definitivamente. Aún debe pasar por el Senado y enfrenta el veto presidencial.

Mark

¿Cuántos legisladores votaron a favor de la "Ley de los Bandidos"?

Mimi

La fuente no especifica el número exacto de votos. Solo sabemos que pasó en la Cámara de Diputados, que tiene mayoría conservadora, y que después varios diputados pidieron disculpas.

Luke

Exacto. No sabemos si fue 200 votos contra 100 o 150 contra 150. Eso importa para entender cuán frágil es realmente el apoyo.

Mark

¿Qué tan probable es que Lula logre bloquear estas medidas?

Mimi

Lula tiene poder de veto sobre la amnistía, así que eso está más controlado. Pero la enmienda constitucional requiere una mayoría calificada en ambas cámaras, y el Senado ya tiene senadores oponiéndose.

Luke

Aunque el Senado rechace la enmienda, la amnistía es más complicada. Un veto presidencial puede ser anulado si el Congreso vota nuevamente con mayoría de dos tercios. No sabemos si tienen esos números.

Mark

¿Por qué Anitta y los músicos tienen tanto peso en esto?

Mimi

Porque Brasil es una sociedad donde la cultura tiene voz política real. Cuando Anitta habla a 63 millones de seguidores, eso es un acto político genuino.

Luke

Cierto, pero también es importante notar que las protestas ocurrieron después de que los diputados ya votaron. La presión pública llegó tarde para cambiar esos votos.

  • La Cámara de Diputados aprobó en días consecutivos dos medidas explosivas: una que exige voto secreto del Congreso para acusar a cualquier legislador, y otra que abre la puerta a amnistiar a los condenados por el intento de golpe de 2023, incluido Bolsonaro.
  • La indignación fue tan inmediata que varios diputados que habían votado a favor comenzaron a retractarse públicamente, reconociendo haber cedido a presiones y cometido lo que uno llamó un 'error gravísimo'.
  • Celebridades como Anitta y figuras históricas como Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque se sumaron a las marchas, convirtiendo la protesta en un acto de resistencia cultural que desbordó la política partidaria.
  • El presidente Lula prometió vetar la amnistía y desestimó el blindaje legislativo, mientras senadores ya anunciaron que buscarán bloquear ambas medidas antes de que lleguen a convertirse en ley.

En Brasil, la tensión entre el poder legislativo y la voluntad ciudadana alcanzó las calles este domingo, cuando miles de personas en más de una docena de ciudades rechazaron dos iniciativas del Congreso: una que blindaría a los legisladores frente a acusaciones penales mediante voto secreto, y otra que amnistiaría a los condenados por el asalto golpista del 8 de enero de 2023, abriendo la puerta a un posible perdón para el expresidente Jair Bolsonaro. La protesta, que reunió desde ambientalistas anónimos hasta leyendas de la música popular brasileña, plantea una pregunta que atraviesa democracias de todo el mundo: ¿hasta dónde puede extenderse la impunidad antes de que la sociedad civil trace una línea?

El domingo, miles de brasileños tomaron las calles de más de una docena de ciudades para rechazar dos iniciativas aprobadas con urgencia por el Congreso: una que ampliaría la inmunidad de los legisladores exigiendo voto secreto antes de cualquier acusación penal, y otra que amnistiaría a los condenados por el asalto al Congreso del 8 de enero de 2023. Esta última podría beneficiar directamente al expresidente Jair Bolsonaro, condenado recientemente a 27 años de prisión por su rol en el intento de golpe contra el gobierno de Lula.

En Brasilia, los manifestantes marcharon hacia la Explanada de los Ministerios con carteles que exigían 'Sin amnistía'. Aline Borges, ambientalista de 34 años, resumió el sentir colectivo: el Congreso estaba legislando para protegerse a sí mismo. La semana anterior, la Cámara había aprobado lo que sus críticos bautizaron como la 'Ley de los Bandidos', generando una reacción feroz. La cantante Anitta, con 63 millones de seguidores, pidió a su audiencia que imaginara a un asesino escapando de la justicia porque sus colegas votaran en secreto para protegerlo. El ministro de Justicia advirtió que la medida podría abrir el Parlamento a la infiltración del crimen organizado.

El daño político fue tan visible que varios diputados se retractaron públicamente. Aun así, el Congreso avanzó y aprobó tramitar con urgencia la ley de amnistía. Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente y senador, defendió la medida como una forma de 'pasar la página'. Pero los obstáculos son reales: el senador Alessandro Vieira anunció que pedirá el rechazo del blindaje legislativo, y Lula prometió vetar la amnistía.

En Copacabana, Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque se preparaban para actuar ante la multitud, transformando la marcha en algo más que una protesta política: un acto de memoria cultural y resistencia civil frente a lo que muchos brasileños ven como un intento sistemático de escapar a la rendición de cuentas.

El domingo, mientras el sol caía sobre Copacabana, miles de brasileños tomaron las calles de más de una docena de ciudades para rechazar dos iniciativas que el Congreso había impulsado con velocidad de urgencia: una que ampliaría la inmunidad de los legisladores mediante voto secreto para cualquier acusación penal, y otra que amnistiaría a los condenados por el asalto al Congreso del 8 de enero de 2023, una medida que podría beneficiar directamente al expresidente Jair Bolsonaro, quien fue sentenciado hace poco a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado.

En Brasilia, los manifestantes se congregaron en la Explanada de los Ministerios con carteles que gritaban "Sin amnistía". Aline Borges, una ambientalista de 34 años, explicó su presencia con palabras que capturaban la frustración de muchos: el Congreso estaba compuesto por personas que se protegían a sí mismas mediante leyes diseñadas para su propio beneficio. Algunos manifestantes llevaban camisas rojas del partido del presidente Lula; otros ondeaban la bandera brasileña, símbolo que en años recientes había sido capturado por los seguidores de Bolsonaro. La marcha avanzaría hacia el Congreso mismo, el edificio donde se gestaban estas decisiones.

La semana anterior, el martes, la Cámara de Diputados había aprobado lo que sus críticos llamaban la "Ley de los Bandidos": una enmienda constitucional que exigía autorización mediante voto secreto del Congreso antes de que cualquier legislador pudiera ser acusado penalmente. Hugo Motta, presidente de la Cámara, defendió la medida como protección contra abusos judiciales. Pero la reacción fue inmediata y feroz. Anitta, la estrella del funk con 63 millones de seguidores en Instagram, pidió a su audiencia que imaginara ser asesinados y que el asesino escapara de la justicia simplemente porque sus colegas votaran en secreto para protegerlo. El gobierno de Lula se opuso directamente: Ricardo Lewandowski, ministro de Justicia, advirtió que el crimen organizado podría infiltrarse en el Parlamento si se aprobaba esta medida.

La indignación fue tan profunda que varios diputados que habían votado a favor comenzaron a retractarse públicamente. Silvye Alves, una diputada, escribió en Instagram que había cometido un "error gravísimo", que había votado contra todo aquello en lo que creía, y que había recibido presiones para hacerlo. El daño político era evidente, pero el Congreso no se detuvo. El miércoles, los legisladores aprobaron tramitar con carácter de urgencia un segundo proyecto: la amnistía para los condenados por el asalto de enero de 2023. Este texto podría extenderse para incluir un perdón a Bolsonaro mismo, quien había sido condenado por la Corte Suprema la semana anterior a 27 años de cárcel por su rol en el intento de golpe contra Lula después de perder las elecciones en 2022.

Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente y senador, defendió la amnistía con un argumento de cierre: era hora de pasar esta página de la historia nacional. Pero ambas propuestas enfrentaban obstáculos reales. El senador Alessandro Vieira, encargado de la enmienda de protección legislativa en la Cámara Alta, ya había anunciado que pediría su rechazo. El presidente Lula, por su parte, prometió vetar la ley de amnistía y descartó el proyecto de blindaje como un asunto que no merecía la atención seria del Congreso. En Copacabana, mientras tanto, Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque —tres leyendas de la música brasileña— se preparaban para presentarse ante la multitud, transformando la protesta en un acto cultural que simbolizaba la resistencia de la sociedad civil contra lo que veía como un intento de los políticos de escapar a la rendición de cuentas.

Estamos aquí para protestar contra este Congreso, que está compuesto por criminales, asesinos, corruptos, todos vestidos de políticos, quienes están articulando una ley que los autoprotege
— Aline Borges, ambientalista, en Brasilia
El crimen organizado podría infiltrarse en el Parlamento
— Ricardo Lewandowski, ministro de Justicia del gobierno Lula
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