En Argentina, la tensión entre apertura económica y soberanía territorial encontró un punto de quiebre cuando el gobierno de Javier Milei retiró el capítulo de su proyecto legislativo que habría flexibilizado la venta de tierras rurales a extranjeros. La decisión, tomada horas antes del debate en el Senado, respondió a semanas de presión ciudadana reunida bajo el lema 'La patria no se vende'. No es la primera vez que una nación se pregunta hasta dónde puede abrirse al capital foráneo sin ceder algo más profundo que la tierra misma.