Cuando la legitimidad política se erosiona, los líderes suelen buscar refugio en las causas que unen a las naciones más allá de las diferencias cotidianas. El presidente argentino Javier Milei anunció esta semana medidas sobre la soberanía de las islas Malvinas —sanciones a petroleras y presupuesto para una base naval— en un momento de caída en las encuestas, aunque varias de esas medidas ya existían en legislación previa o habían sido iniciadas por gobiernos anteriores. El gesto revive una herida histórica que costó más de novecientas vidas en 1982, y plantea una pregunta que trasciende la co
Milei enarbola las Malvinas como botín político ante la crisis de gestión
La estrategia evoca la traumática memoria de la guerra de Malvinas de 1982, donde murieron 649 argentinos y 255 británicos.