En el eterno debate entre el poder y la verdad, el presidente argentino Javier Milei intentó refutar las cifras de caída del consumo con una fotografía de un centro comercial supuestamente concurrido, solo para que los propios ciudadanos detectaran en ella las huellas inconfundibles de la inteligencia artificial. Lo que nació como defensa de su gestión económica se convirtió en una parábola contemporánea sobre la fragilidad de la credibilidad en la era digital: quien acusa de mentir puede quedar atrapado en su propia trampa. El episodio no es solo político; es un espejo de la tensión entre nar