Desde el podio de la Asamblea General de la ONU, el presidente argentino Javier Milei pronunció el miércoles un discurso que trasciende la crítica diplomática convencional: cuestionó la legitimidad misma del multilateralismo tal como existe hoy. En un momento en que las instituciones globales enfrentan creciente desconfianza, Milei articuló una visión donde los organismos internacionales no protegen la libertad, sino que la suprimen. Su intervención no fue un llamado a reformar la ONU, sino una declaración de que Argentina ya no se reconoce en ese espejo.
Milei arremete contra la ONU como "organización inútil" que alimenta "casta de parásitos"
Una organización inútil que alimenta parásitos disfrazados de burócratas
¿Por qué Milei eligió la Asamblea General para hacer estas críticas tan fuertes? ¿No era un riesgo diplomático?
Es el escenario más visible. Todos los presidentes hablan allí. Pero Milei no vino a hacer discurso de protocolo. Vino a marcar posición frente a su base electoral y frente al mundo.
Aunque hay que notar que sus críticas a la ONU sobre Malvinas tienen un punto real: la resolución de hace 50 años existe, y Reino Unido sigue autorizando petróleo. Eso es un hecho verificable.
¿Y la acusación de genocidio por las políticas de confinamiento? ¿Eso tiene sustancia?
Milei está usando una palabra muy fuerte. Lo que está diciendo es que los confinamientos causaron muertes evitables. Eso es debatible, pero es su interpretación de lo que pasó.
Exacto. Hay estudios que muestran exceso de mortalidad durante la pandemia por causas indirectas. Pero llamarlo "genocidio" es una caracterización política, no un diagnóstico médico o legal establecido.
¿Y su alianza con Trump en el tema de la IA?
Ambos rechazan la idea de que la IA sea inherentemente peligrosa o que necesite control estatal. Para ellos, eso es alarmismo que justifica más burocracia.
Lo que no sabemos es si Milei tiene una política de IA concreta, o si solo está rechazando lo que otros proponen. El discurso es crítica, no propuesta.
¿Esto cambia la posición de Argentina en la ONU?
Probablemente no en términos formales. Argentina seguirá siendo miembro. Pero Milei está señalando que no ve a la ONU como un actor legítimo en los temas que importan.
Y se retiró de la OMS, que es un paso concreto. Eso sí tiene consecuencias reales.
Il Polso
- Milei calificó a la ONU de organismo 'inútil' sostenido por una 'casta de parásitos' burocráticos, en uno de los ataques más frontales que ha recibido la organización desde su propio podio.
- El caso Malvinas fue presentado como evidencia concreta del fracaso institucional: si la ONU no puede hacer cumplir sus propias resoluciones frente a Londres, su autoridad es una ficción.
- Las políticas de confinamiento pandémico fueron denunciadas como un 'experimento global de control social', justificando así la reciente salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud.
- Alineado con Trump, Milei rechazó las advertencias sobre la inteligencia artificial y exigió que Occidente lidere su desarrollo libre de regulación internacional.
- El discurso configura una postura coherente y rupturista: Argentina bajo Milei no busca reformar el orden multilateral, sino desvincularse de él como principio de gobierno.
Desde el podio de la Asamblea General de la ONU, el presidente argentino Javier Milei pronunció el miércoles un discurso que trasciende la crítica diplomática convencional: cuestionó la legitimidad misma del multilateralismo tal como existe hoy. En un momento en que las instituciones globales enfrentan creciente desconfianza, Milei articuló una visión donde los organismos internacionales no protegen la libertad, sino que la suprimen. Su intervención no fue un llamado a reformar la ONU, sino una declaración de que Argentina ya no se reconoce en ese espejo.
Javier Milei llegó a la Asamblea General de las Naciones Unidas el miércoles pasado sin intención de matizar. Desde el podio, calificó a la organización de 'inútil' y la describió como un aparato diseñado para sostener a una 'casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bien intencionados'. No fue una crítica diplomática. Fue una ruptura.
Sus argumentos se desplegaron en tres frentes. Primero, Malvinas: Milei preguntó qué sentido tiene una organización que no puede hacer cumplir sus propias resoluciones. Argentina reclama las islas desde 1833, la ONU emitió una resolución al respecto hace medio siglo, y sin embargo Reino Unido sigue autorizando extracciones petroleras en el archipiélago sin consecuencia alguna. Para Milei, ese vacío de autoridad revela la inutilidad estructural del sistema.
Segundo, la pandemia. El presidente argentino no habló de errores sanitarios sino de algo más grave: un 'experimento global de control social disfrazado de ciencia'. Acusó a los gobiernos de haber despojado a sus poblaciones del derecho a trabajar, educarse y despedir a sus muertos, y usó la palabra genocidio. En ese marco defendió la decisión de Argentina de retirarse de la Organización Mundial de la Salud.
Tercero, la inteligencia artificial. Milei se alineó con Donald Trump —quien un día antes había rechazado las advertencias sobre la IA— y argumentó que los escenarios distópicos sobre su desarrollo sirven principalmente para justificar el control estatal. Su propuesta: que Occidente lidere estas tecnologías sin restricciones impuestas por organismos internacionales.
El discurso revela una visión de fondo: para Milei, las instituciones multilaterales no son guardianes del orden global sino obstáculos para la soberanía y la libertad. Su intervención en Nueva York fue, en ese sentido, una declaración de independencia respecto al multilateralismo tal como Argentina lo ha practicado hasta ahora.
Javier Milei subió al podio de la Asamblea General de las Naciones Unidas el miércoles pasado con un mensaje que no dejaba lugar a ambigüedades: la organización que reúne a casi todos los países del mundo es, en sus palabras, un organismo "inútil" que existe principalmente para sostener "una casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bien intencionados". El presidente argentino no vino a hacer crítica diplomática medida. Vino a romper.
Su blanco fue amplio. Milei acusó a la ONU de fracasar en su misión fundamental: garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos. En su lugar, dijo, la organización ha permitido que prosperen el caos, la violencia y el terrorismo internacional. Pero sus críticas fueron más allá de lo general. Tocó tres temas que importan profundamente a su gobierno: el reclamo histórico de Argentina sobre las islas Malvinas, la respuesta de la ONU a la pandemia de 2020, y el futuro de la inteligencia artificial.
Sobre Malvinas, Milei planteó una pregunta que toca el corazón de su argumento: ¿de qué sirve una organización internacional si no puede hacer cumplir sus propias resoluciones? Argentina ha reclamado las islas desde que Reino Unido las tomó en 1833. Hace medio siglo, la ONU emitió una resolución sobre el tema. Pero Londres ha continuado autorizando operaciones de extracción petrolera cerca del archipiélago, desafiando esa resolución sin consecuencias. "Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia", señaló Milei. Para él, Malvinas no es solo un conflicto bilateral. Es una prueba de fuego de la capacidad de la ONU para ejercer autoridad.
La pandemia fue otro punto de ataque. Milei caracterizó las políticas de confinamiento que muchos gobiernos implementaron bajo orientación de organismos internacionales como algo más siniestro que un error de política sanitaria. Las llamó un "experimento global de control social disfrazado de ciencia". Acusó a gobiernos de haber arrebatado a sus poblaciones el derecho a trabajar, a educarse, a despedir a sus muertos. Y usó una palabra grave: genocidio. Fue en este contexto que Argentina decidió retirarse de la Organización Mundial de la Salud, una decisión que Milei defendió desde el podio de Nueva York.
En cuanto a la inteligencia artificial, Milei se alineó con Donald Trump, quien un día antes había propuesto llamarla "superinteligencia" y rechazado las advertencias sobre sus riesgos. El presidente argentino argumentó que los escenarios distópicos que circulan sobre el desarrollo acelerado de la IA carecen de sentido económico y sirven principalmente como herramientas para justificar el control estatal. Su posición es clara: Occidente debe liderar el desarrollo de estas tecnologías sin restricciones impuestas por organismos internacionales.
El discurso de Milei refleja una estrategia política más amplia. No es la primera vez que un líder de derecha ataca a la ONU como ineficaz o corrupta. Pero la intensidad y la amplitud de sus críticas, tocando simultáneamente soberanía nacional, pandemia, tecnología y seguridad colectiva, sugieren una visión coherente: la de un presidente que ve en las instituciones multilaterales no guardianes del orden internacional, sino obstáculos para la libertad de acción de su país. Su discurso en Nueva York fue una declaración de independencia respecto a ese orden, o al menos respecto a la forma en que Argentina ha participado en él hasta ahora.
Citazioni salienti
La ONU se convirtió en una organización inútil, que solo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bien intencionados— Javier Milei, presidente de Argentina
Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia— Javier Milei, refiriéndose a la ineficacia de la ONU en hacer cumplir sus resoluciones