Desde el podio de la Asamblea General de la ONU, el presidente argentino Javier Milei pronunció el miércoles un discurso que trasciende la crítica diplomática convencional: cuestionó la legitimidad misma del multilateralismo tal como existe hoy. En un momento en que las instituciones globales enfrentan creciente desconfianza, Milei articuló una visión donde los organismos internacionales no protegen la libertad, sino que la suprimen. Su intervención no fue un llamado a reformar la ONU, sino una declaración de que Argentina ya no se reconoce en ese espejo.