Desde Buenos Aires, el presidente Javier Milei ha elevado la disputa centenaria por las Islas Malvinas a un nuevo registro de acción estatal, anunciando sanciones económicas contra empresas petroleras que operen en el archipiélago y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego. En un gesto que entrelaza soberanía, geopolítica y alianza estratégica con Washington, Milei reencuadra una herida histórica —abierta desde 1833 y ensangrentada en 1982— como una causa que, según él, el mundo comienza a ver con otros ojos.