Las autoridades gastaron US$ 1,100 millones en tres días para mantener el peso dentro de la banda de flotación acordada con el FMI, con intervenciones que se intensificaron drásticamente cada jornada. Los inversores huyen de Argentina tras las derrotas electorales de Milei, con el índice bursátil con peor desempeño global y los bonos en territorio distressed con rendimientos superiores al 17%.
Milei agota reservas para defender el peso ante fuga masiva de inversores
Vamos a vender hasta el último dólar del techo de la banda
¿Por qué el gobierno está gastando tanto dinero en solo tres días para defender el peso?
Porque los inversores están sacando dinero de Argentina masivamente. Si el peso cae fuera de los límites del acuerdo con el FMI, se desata una devaluación que alimenta inflación y destruye el plan de estabilización de Milei.
Pero espera, ¿cuántas reservas tiene realmente el banco central? Porque si necesita nueve mil setecientos cincuenta millones para llegar a las elecciones y ya gastó mil cien millones en tres días, ¿cuánto tiempo le queda?
Esa es exactamente la pregunta que se hacen los mercados. No sabemos el número exacto de reservas disponibles, pero los economistas calculan que al ritmo actual, se agotan antes de las legislativas.
¿Qué cambió? Hace un año Milei era el favorito de los inversores.
Ganó las elecciones con promesas de dolarizar la economía y cerrar el banco central. Los mercados lo creyeron. Pero cuando enfrentó derrotas políticas que minaron su capacidad de gobernar, la confianza se evaporó.
Aunque hay que ser precisos: la inflación sí bajó por debajo del cien por ciento, así que algo funcionó. El problema es que ahora enfrenta una desaceleración económica y los argentinos están furiosos por los recortes en salud y educación.
Exacto. Y eso se reflejó en las elecciones locales. La oposición ganó en Buenos Aires, que es la provincia más importante. Los inversores ven eso como un presagio de que Milei no tendrá mayoría en el Congreso el próximo mes.
Entonces, ¿qué pasa después de las elecciones legislativas?
La mayoría de los analistas cree que el gobierno tendrá que devaluar. No puede mantener este esquema cambiario indefinidamente si no tiene reservas.
Aunque algunos gestores de fondos aún apuestan a que Milei logre ganar las elecciones y eso cambie el sentimiento. Pero eso es especulación, no certeza.
¿Y los ciudadanos argentinos qué sienten en todo esto?
Están atrapados. Enfrentan desaceleración económica, mayor costo de vida, recortes en servicios esenciales, y un gobierno que está perdiendo capacidad política para gobernar. Es un círculo vicioso.
Der Puls
- El gobierno inyectó US$ 1,100 millones en tres días para defender el peso
- Las intervenciones se intensificaron: US$ 53 millones (miércoles), US$ 379 millones (jueves), US$ 678 millones (viernes)
- Los rendimientos de bonos argentinos saltaron de 10.27% a más del 17% en septiembre
- El índice bursátil argentino tiene el peor desempeño entre más de 90 índices globales
- Se estima que el gobierno necesitaría US$ 9,750 millones para defender la banda hasta las elecciones legislativas
Las autoridades gastaron US$ 1,100 millones en tres días para mantener el peso dentro de la banda de flotación acordada con el FMI, con intervenciones que se intensificaron drásticamente cada jornada. Los inversores huyen de Argentina tras las derrotas electorales de Milei, con el índice bursátil con peor desempeño global y los bonos en territorio distressed con rendimientos superiores al 17%.
El gobierno argentino inyectó más de US$ 1,000 millones en dos días para evitar la devaluación del peso tras la fuga de capitales, mientras los inversores pierden confianza en el plan de estabilización de Milei tras derrotas electorales.
El gobierno argentino está quemando sus reservas de divisas a un ritmo alarmante. En apenas tres días, las autoridades inyectaron más de mil cien millones de dólares en el mercado cambiario para evitar que el peso se desplome fuera de los límites establecidos en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Lo que comenzó como una intervención medida —cincuenta y tres millones el miércoles— se convirtió en una hemorragia: trescientos setenta y nueve millones el jueves, seiscientos setenta y ocho millones el viernes. Los números revelan la velocidad con que se deteriora la confianza de los inversores en el plan de estabilización del presidente Javier Milei.
La fuga de capitales aceleró después de las elecciones locales en la provincia de Buenos Aires, donde la oposición peronista derrotó al gobierno. Los argentinos, ya agotados por la desaceleración económica y el aumento del costo de vida, castigaron a Milei en las urnas. Los recortes drásticos en educación y salud, sumados a un escándalo de corrupción en el círculo íntimo presidencial, erosionaron el apoyo político que alguna vez sostuvo las reformas radicales del economista libertario. Esa derrota fue interpretada como un presagio de lo que podría ocurrir en las elecciones legislativas del próximo mes, y los mercados reaccionaron con pánico.
Desde que asumió en 2023, Milei había ganado credibilidad con los inversores globales. Sus recortes de gasto y reformas agresivas desataron un repunte en los mercados financieros. La inflación cedió, cayendo por debajo del cien por ciento. Pero a medida que enfrentó reveses políticos que minaron su capacidad de impulsar su agenda, los bonos, las acciones y la moneda se desplomaron. El índice bursátil argentino tiene este mes el peor desempeño entre más de noventa índices globales que sigue Bloomberg. Los bonos en dólares lideran las pérdidas en los mercados emergentes, con rendimientos que saltaron de diez punto veintisiete por ciento a principios de septiembre a más del diecisiete por ciento, devolviendo la deuda del país a territorio de alto riesgo.
El peso tocó el techo de la banda de flotación —alrededor de mil cuatrocientos setenta y cinco por dólar— e incluso lo superó brevemente, generando nerviosismo entre los argentinos acostumbrados a crisis cambiarias repetidas. El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó tranquilizar a los inversores con una declaración que suena a promesa de último recurso: "Vamos a vender hasta el último dólar del techo de la banda". Pero los números sugieren que ese techo podría alcanzarse pronto. Según cálculos de economistas, al ritmo actual de intervenciones, el gobierno necesitaría nueve mil setecientos cincuenta millones de dólares para defender la banda hasta las elecciones legislativas. Es un costo que parece insostenible.
Milei llegó al poder prometiendo dolarizar la economía y cerrar el banco central, promesas que atrajeron a inversores que veían la necesidad de un cambio radical. Pero ahora el gobierno está endureciendo los controles cambiarios de formas que contradicen esa ideología de libre mercado. El banco central prohibió a accionistas y directivos de bancos operar dólares financieros durante hasta noventa días después de comprar divisas en el mercado oficial. El Tesoro vende dólares. El banco central recurre a los mercados de futuros. Los requisitos de encaje se elevaron. Cada medida es un reconocimiento tácito de que la estrategia original no está funcionando.
Algunos gestores de fondos aún mantienen exposición a bonos argentinos, aunque cubriendo el riesgo cambiario. Christine Reed, gestora de deuda en moneda local de mercados emergentes en Ninety One, dice que "probablemente sea demasiado pronto para decir que la historia se está desmoronando", pero reconoce que "la nueva información de la última semana ha sido toda negativa". Lo que el mercado busca ahora, según ella, es alguna prueba de que el gobierno entiende que está en una mala posición y está cambiando su estrategia.
La realidad política apunta en la dirección opuesta. Los rivales de Milei en la Cámara de Diputados intensificaron su oposición, rechazando dos vetos polémicos al gasto en educación y salud. Se espera que el Senado sea aún más hostil. Si el gobierno no puede avanzar con su agenda legislativa, los inversores anticipan que tendrá que devaluar la moneda después de las elecciones. El riesgo país ha superado los mil quinientos puntos básicos. El acceso al mercado internacional se aleja cada vez más. El margen de maniobra se estrecha día a día. Lo que comenzó como un plan de estabilización radical ahora se parece a una carrera contra el tiempo para evitar una crisis antes de que los votantes vuelvan a las urnas.
Bemerkenswerte Zitate
Confiamos plenamente en el programa y no nos vamos a mover de ahí. Vamos a vender hasta el último dólar del techo de la banda.— Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina
Probablemente sea demasiado pronto para decir que la historia se está desmoronando, pero ciertamente la nueva información de la última semana ha sido toda negativa.— Christine Reed, gestora de deuda en mercados emergentes en Ninety One