Los menores rebotan entre la Policía y centros de acogida que dicen no tener plazas, pasando noches en la calle o en asentamientos improvisados en condiciones de insalubridad extrema. El perfil ha cambiado: ahora son mayoritariamente varones de 14 a 17 años que se agrupan en las calles, lejos de la frontera, usando sus pasaportes como escudo contra expulsiones forzadas.
Mil menores atrapados en el limbo de Ceuta mientras la política se disputa su futuro
Más de 1.000 menores viven en la calle en condiciones de insalubridad extrema, durmiendo en asentamientos improvisados, playas y casas de vecinos, con reportes de expulsiones forzadas hacia Marruecos.