En Bucaramanga, la presencia del Estado se hizo sentir a través de cinco expulsiones de ciudadanos extranjeros ejecutadas por Migración Colombia en coordinación con la Policía Nacional y la Alcaldía local. Cuatro de ellos acumulaban antecedentes de violencia y conductas que las autoridades consideraron una amenaza latente al orden público; el quinto había cumplido condena por extorsión agravada en suelo colombiano. La acción, enmarcada en las primeras decisiones visibles del nuevo director de Migración, recuerda que el control del territorio es también una forma de definir quién pertenece a la