En un momento en que la inteligencia artificial ya no es una promesa lejana sino una fuerza que moldea decisiones médicas, financieras y de seguridad, Microsoft ha publicado un código ético con diez límites concretos para el desarrollo de sus sistemas. La empresa advierte que una IA sin restricciones podría engendrar lo que describen como una 'especie no humana' —una inteligencia no biológica capaz de competir con los seres humanos por recursos y poder. El gesto, voluntario y anticipatorio, revela una industria que comienza a reconocer que la velocidad sin brújula tiene un precio, y que prefie