Michel Mayor advierte que la humanidad se extinguirá en un millón de años

Somos animales y vamos a extinguirnos
Mayor rechaza la creencia común de que la humanidad es permanente, ubicándonos dentro de los ciclos naturales de todas las especies.
Mark

¿Por qué un Nobel de Física se dedica a reflexionar sobre la extinción humana? ¿No es eso más territorio de filósofos o futurólogos?

Mimi

Mayor no está haciendo futurología. Está aplicando lo que sabe de la paleontología y la biología evolutiva. Ha pasado su carrera estudiando cómo funciona el universo. Es lógico que eventualmente se pregunte dónde encajamos nosotros en esa historia.

Luke

Pero hay que ser cuidadoso aquí. Mayor dice "un millón de años, como mucho". ¿De dónde viene esa cifra exacta? ¿Es un cálculo riguroso o una estimación basada en patrones históricos de especies?

Mimi

Es más lo segundo. Él mismo vincula la cifra con lo que muestra el registro fósil sobre cuánto duran típicamente las especies. No es una predicción científica precisa.

Mark

Entonces, ¿está diciendo que en un millón de años definitivamente no existiremos?

Mimi

No exactamente. Está diciendo que es un límite razonable basado en lo que sabemos. Pero también menciona otros escenarios: asteroides, cambios climáticos, cosas que nosotros mismos hacemos.

Luke

Y luego está el factor de dos mil millones de años, cuando la Tierra salga de la zona habitable. Eso es casi ciencia establecida, ¿verdad?

Mimi

Sí. Eso es astrofísica sólida. El Sol se está volviendo más brillante con el tiempo. En algún momento, la Tierra será demasiado caliente para la vida.

Mark

Entonces Mayor está combinando dos escalas de tiempo completamente diferentes: lo que podría pasarnos en un millón de años, y lo que pasará en dos mil millones.

Mimi

Exacto. Está mostrando que hay múltiples formas en que nuestra permanencia podría terminar, en diferentes horizontes temporales.

Luke

Lo importante es que nada de esto es una predicción de que moriremos mañana. Es una reflexión sobre la mortalidad de las especies en general.

Mark

¿Y eso cambia algo en cómo deberíamos pensar sobre nuestro futuro?

Mimi

Quizás. Nos quita la ilusión de eternidad. Nos coloca en una perspectiva más realista.

  • Mayor rompe con la ilusión más arraigada de la especie: la creencia de que los humanos, a diferencia de todos los demás animales, son eternos.
  • La estimación de un millón de años no es alarmismo sino paleontología aplicada: las especies emergen, prosperan y se extinguen, y nosotros no somos la excepción.
  • A las amenazas naturales —asteroides, cambios en la zona habitable del sistema solar— se suman los riesgos que la propia humanidad ha generado con sus acciones.
  • En dos mil millones de años, la Tierra abandonará la zona habitable del Sol, poniendo un límite cósmico absoluto a cualquier forma de vida tal como la conocemos.
  • El mensaje de Mayor no convoca al pánico sino a la lucidez: tenemos tiempo, pero no tenemos eternidad, y confundir ambas cosas es un error que ya no podemos permitirnos.

Michel Mayor, el astrónomo suizo que reveló que los planetas son comunes en el universo, vuelve ahora su mirada hacia adentro: hacia la duración de nuestra propia especie. Con la serenidad de quien ha contemplado miles de millones de años de historia cósmica, estima que la humanidad podría persistir aproximadamente un millón de años más, no como profecía, sino como recordatorio de que somos animales sujetos a las mismas leyes que han extinguido a todos los demás. La pregunta que deja flotando no es cuándo desapareceremos, sino si somos capaces de vernos con la humildad que esa verdad exige.

Michel Mayor ha dedicado décadas a buscar mundos lejanos, pero en los últimos años sus reflexiones apuntan a una pregunta más incómoda: cuánto tiempo le queda a la humanidad. El astrónomo suizo, Nobel de Física en 2019 por identificar el primer exoplaneta que orbita una estrella similar al Sol, habla hoy con una franqueza sobria sobre los límites de nuestra especie.

En una entrevista de abril de 2026, Mayor fue directo: los humanos no somos permanentes. Creemos que somos eternos, pero somos animales y, como todos los animales, nos extinguiremos. Su estimación —aproximadamente un millón de años más— no nace de la especulación sino de lo que la paleontología enseña sobre el ciclo de vida de las especies: emergen, prosperan y desaparecen. La inteligencia y la tecnología no nos eximen de esa regla biológica fundamental.

Mayor también señala amenazas concretas: el impacto de grandes asteroides, los riesgos que nosotros mismos hemos creado, y el límite cósmico más definitivo de todos. En unos dos mil millones de años, la Tierra saldrá de la zona habitable del sistema solar y la vida tal como la conocemos no podrá persistir aquí.

Lo que hace notable su reflexión no es el alarmismo —no lo hay— sino el realismo. Mayor coloca a la humanidad en el contexto más amplio posible: el de una especie entre millones, en un planeta con su propio ciclo de vida, en un universo que no hace excepciones. Nuestra sensación de permanencia es un sesgo psicológico comprensible, pero engañoso. Tenemos tiempo, quizás mucho en términos humanos. Pero no tenemos eternidad.

Michel Mayor ha pasado décadas escrutando el cosmos en busca de mundos lejanos, pero en los últimos años sus reflexiones han girado hacia una pregunta más incómoda: cuánto tiempo nos queda a nosotros. El astrónomo suizo, galardonado con el Premio Nobel de Física en 2019 por identificar el primer exoplaneta que orbita una estrella similar al Sol, ha comenzado a hablar con franqueza sobre los límites de nuestra propia especie, y el mensaje que transmite es sobrio.

En una entrevista publicada en abril de 2026, Mayor fue directo: los humanos no somos permanentes. "En la mente de la gente, sin embargo, los humanos aparecemos y ya nunca dejamos de existir. Somos eternos. Pero la verdad es que somos animales y vamos a extinguirnos", señaló. La afirmación no es una predicción apocalíptica ni una fecha marcada en rojo. Es, más bien, una reflexión sobre la naturaleza de las especies y su duración en el tiempo geológico. Cuando se le preguntó sobre cuánto tiempo podría durar la humanidad, Mayor ofreció una cifra: aproximadamente un millón de años más, como máximo.

Esa estimación no surge de la especulación. Mayor la vincula con lo que la paleontología nos enseña sobre cómo aparecen y desaparecen las especies en la Tierra. Las especies tienen ciclos de vida. Emergen, prosperan, y eventualmente se extinguen. Los humanos, a pesar de nuestra inteligencia y nuestras tecnologías, no somos una excepción a esta regla biológica fundamental. Somos animales, después de todo, sujetos a las mismas fuerzas que han moldeado la vida durante miles de millones de años.

Pero Mayor también menciona amenazas más inmediatas. El impacto de grandes asteroides es una posibilidad real, como la historia geológica de la Tierra ha demostrado. Hay también riesgos que nosotros mismos hemos creado: las consecuencias de nuestras propias acciones. Y luego está la escala del tiempo cósmico. En aproximadamente dos mil millones de años, la Tierra dejará de estar en la zona habitable del sistema solar, el rango de distancias donde el agua líquida puede existir en la superficie de un planeta. Cuando eso suceda, la vida tal como la conocemos no podrá persistir aquí.

Mayor nació en Lausana en 1942 y construyó su carrera en la Universidad de Ginebra, dedicándose al estudio de las estrellas y los mundos que las rodean. En 1995, junto con su entonces estudiante de doctorado Didier Queloz, anunció un descubrimiento que cambió la astronomía: 51 Pegasi b, el primer planeta confirmado fuera de nuestro sistema solar que orbita una estrella similar al Sol. Ese hallazgo abrió una ventana completamente nueva a la investigación. De repente, sabíamos que los planetas no eran exclusivos de nuestro rincón del universo. Eran comunes. El descubrimiento fue reconocido en 2019 cuando Mayor y Queloz recibieron el Premio Nobel de Física, compartido también con James Peebles por sus contribuciones a la comprensión de la evolución del universo.

Lo que hace notable la reflexión de Mayor no es que sea alarmista, sino que sea realista. No está prediciendo una fecha específica de extinción ni señalando un apocalipsis inminente. Está colocando a la humanidad en el contexto más amplio posible: el de una especie entre millones, viviendo en un planeta que tiene su propio ciclo de vida, en un universo gobernado por leyes que no hacen excepciones. Nuestra sensación de permanencia, nuestra creencia de que siempre estaremos aquí, es un sesgo psicológico comprensible pero engañoso. La verdad es más humilde. Tenemos tiempo, quizás mucho tiempo en términos humanos. Pero no tenemos eternidad.

En la mente de la gente, los humanos aparecemos y ya nunca dejamos de existir. Somos eternos. Pero la verdad es que somos animales y vamos a extinguirnos.
— Michel Mayor, en entrevista con EL PAÍS, abril de 2026
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