En medio de una crisis económica que erosiona la seguridad alimentaria de Cuba, el Ministerio de Finanzas y Precios ha abierto una vía fiscal inédita: permitir que las empresas recuperen más rápidamente el capital invertido en maquinaria alimentaria, aligerando así la carga tributaria en los años más vulnerables de cualquier inversión. La Resolución 200/2026, firmada el 29 de agosto y publicada en la Gaceta Oficial, es una de las 176 transformaciones económicas que el gobierno ha puesto en marcha para reducir la dependencia de importaciones y estimular la producción doméstica de alimentos. Es
MFP autoriza depreciación acelerada para maquinarias de producción alimentaria
Reducir la carga tributaria para recuperar capital más rápido
¿Por qué el gobierno decide hacer esto ahora, específicamente para alimentos?
Porque Cuba importa la mayoría de lo que come, y eso es insostenible. Si pueden atraer inversión en maquinaria de producción local, reducen esa dependencia.
Pero ¿cuánta inversión privada hay realmente disponible en Cuba para responder a este incentivo? El artículo no lo dice.
¿Cómo funciona exactamente la depreciación acelerada en términos de dinero que una empresa ahorra?
Si compras una máquina por un millón de pesos, normalmente la deprecias durante diez años. Ahora puedes hacerlo en cinco. Eso significa deducir el doble cada año, lo que reduce tus impuestos en esos primeros años.
Correcto, pero el artículo no especifica cuáles son las nuevas tasas. Solo dice que serán "superiores a las ordinarias". ¿Cuánto más aceleradas pueden ser?
¿Esto afecta solo a empresas grandes o también a pequeños productores?
La resolución dice "entidades cubanas", así que técnicamente aplica a cualquiera que compre este tipo de equipos. Pero en la práctica, probablemente sean empresas con capital suficiente para invertir.
Y eso es un punto importante que el artículo no desarrolla: quién realmente tiene acceso a este beneficio.
¿Cuándo empieza a verse el impacto de esto?
Depende de cuándo las empresas comiencen a comprar equipos. La resolución entró en vigor el 29 de agosto, así que ya está activa.
Pero no hay cifras de inversión proyectada, ni compromisos de empresas específicas. Es un incentivo que existe, pero sin evidencia aún de demanda real.
Der Puls
- Cuba enfrenta una crisis alimentaria estructural que la hace vulnerable a los vaivenes del mercado internacional y a la escasez de divisas para importar.
- El gobierno aprobó 176 transformaciones económicas en 2026, señal de que la presión sobre el sistema es tan intensa que requiere reformas en múltiples frentes simultáneos.
- La Resolución 200/2026 crea una excepción fiscal específica para el sector alimentario, permitiendo depreciar equipos en plazos más cortos y reducir así el impuesto sobre utilidades en los primeros años de operación.
- El incentivo busca atraer inversión privada hacia uno de los sectores más críticos, pero su eficacia real dependerá de cuántas empresas tengan capacidad y confianza para invertir en el entorno económico actual.
- La medida no toca las normas de depreciación ordinaria vigentes desde 2015, sino que abre un carril paralelo exclusivo para quienes apuesten por la producción y el procesamiento de alimentos.
En medio de una crisis económica que erosiona la seguridad alimentaria de Cuba, el Ministerio de Finanzas y Precios ha abierto una vía fiscal inédita: permitir que las empresas recuperen más rápidamente el capital invertido en maquinaria alimentaria, aligerando así la carga tributaria en los años más vulnerables de cualquier inversión. La Resolución 200/2026, firmada el 29 de agosto y publicada en la Gaceta Oficial, es una de las 176 transformaciones económicas que el gobierno ha puesto en marcha para reducir la dependencia de importaciones y estimular la producción doméstica de alimentos. Es un gesto de urgencia convertido en norma: el Estado reconoce que sin inversión privada en el campo alimentario, la isla no puede alimentarse a sí misma.
El Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba publicó la Resolución 200/2026 en la Gaceta Oficial, autorizando a las empresas cubanas a depreciar equipos de producción alimentaria a un ritmo acelerado. La medida, firmada por el ministro Vladimir Regueiro Ale el 29 de agosto, permite deducir el costo de esas inversiones del ingreso gravable en períodos más cortos que los establecidos por la ley ordinaria, reduciendo la carga tributaria en los años iniciales de vida del activo.
En términos concretos, una empresa que adquiera maquinaria procesadora de alimentos podría depreciarla en la mitad del tiempo habitual, liberando capital que de otro modo iría al fisco. El gasto adicional derivado de esta depreciación acelerada es deducible para efectos del Impuesto sobre Utilidades, según establece el artículo único de la resolución.
La medida no es un acto aislado: forma parte de un paquete de 176 transformaciones económicas aprobadas por el gobierno en 2026 para enfrentar la crisis que atraviesa la isla. El Primer Ministro Manuel Marrero Cruz había anunciado ante la Asamblea Nacional, en julio, que este régimen se aprobaría para el sector alimentario, uno de los más críticos dado que Cuba depende fuertemente de las importaciones de alimentos.
La resolución no deroga las normas de depreciación ordinaria vigentes desde 2015, sino que crea una excepción sectorial específica. Su base legal proviene de la Ley 113 del Sistema Tributario de 2012, que faculta al ministro a establecer tasas máximas de depreciación cuando las circunstancias económicas y sociales lo aconsejan. Queda por verse si el incentivo logrará movilizar la inversión privada necesaria para aumentar la producción alimentaria doméstica.
El Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba acaba de abrir una puerta fiscal para quienes inviertan en maquinaria alimentaria. La Resolución 200/2026, publicada el jueves en la Gaceta Oficial, autoriza a las empresas cubanas a depreciar equipos de producción de alimentos a ritmo acelerado, permitiéndoles deducir el costo de esas inversiones mucho más rápido de lo que la ley ordinaria permite. El ministro Vladimir Regueiro Ale firmó la medida el 29 de agosto, y entró en vigor ese mismo día.
Lo que esto significa en términos prácticos es que una empresa que compre una máquina procesadora de alimentos, por ejemplo, puede ahora restar su valor del ingreso gravable en períodos más cortos. En lugar de depreciar el equipo durante diez años, podría hacerlo en cinco, o menos. Eso reduce la carga tributaria en los primeros años de vida del activo, liberando capital que de otro modo iría al fisco. El gasto adicional de depreciación acelerada se considera deducible para efectos del Impuesto sobre Utilidades, según establece el artículo único de la resolución.
Esta no es una medida aislada. Forma parte de un paquete más amplio de 176 transformaciones económicas y sociales que el gobierno cubano aprobó en 2026 como respuesta a la crisis económica que atraviesa la isla. El Primer Ministro Manuel Marrero Cruz había anunciado ante la Asamblea Nacional el 29 de julio que se aprobaría precisamente este régimen de depreciación acelerada para el sector alimentario, uno de los más críticos de la economía nacional. Cuba depende fuertemente de las importaciones de alimentos, y el gobierno busca reducir esa vulnerabilidad incentivando la inversión doméstica en producción y procesamiento.
La resolución no deroga las normas de depreciación ordinaria que han estado vigentes desde la Resolución 701 de septiembre de 2015. En cambio, crea una excepción sectorial específica para la producción y el procesamiento de alimentos. Esto significa que las empresas en otros sectores siguen sujetas a las tasas ordinarias, mientras que quienes inviertan en equipos alimentarios pueden acceder a este beneficio acelerado.
La base legal para esta medida viene de la Ley 113 del Sistema Tributario de 2012, que faculta al ministro de Finanzas y Precios a establecer tasas máximas de depreciación cuando, a su juicio, las circunstancias económicas y sociales lo aconsejan. El propio texto de la resolución reconoce que las transformaciones económicas aprobadas identifican la necesidad de un régimen de depreciación acelerada que favorezca la recuperación de inversiones en maquinaria y tecnología alimentaria.
La medida responde a una realidad urgente: la seguridad alimentaria de la isla depende en gran medida de lo que se pueda producir localmente. Al reducir la carga tributaria en los primeros años de operación de equipos nuevos, el gobierno intenta hacer más atractiva la inversión en este sector crítico. Queda por verse cuántas empresas responderán a este incentivo y si la medida logrará el efecto deseado de aumentar la capacidad de producción alimentaria doméstica.
Bemerkenswerte Zitate
Las Transformaciones Económicas y Sociales aprobadas reconocen la necesidad de establecer un régimen de depreciación acelerada para la adquisición de maquinarias, tecnología de producción de alimentos y procesamiento industrial, que favorezca la recuperación de las inversiones— Texto de la Resolución 200/2026