Telefónica Hispanoamérica cerró 2025 como quien apaga las luces de una casa que ya no le pertenece: México y Venezuela aún encendían algunas habitaciones con 184 millones de euros en ganancias, pero Chile y Colombia habían consumido casi 900 millones en pérdidas, haciendo insostenible el proyecto regional. La multinacional española, bajo una nueva dirección estratégica, eligió la concentración sobre la expansión, y en los primeros meses de 2026 completó la venta de sus últimas operaciones latinoamericanas, cerrando décadas de presencia en el continente.